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Ágora Nipón

De Daimyo a empresario, la industrialización japonesa.

Ferrocarril Tokio-Yokohama, se trata de las primeras lineas férreas del país. Dibujo anónimo de 1872.

El origen del poder económico y la industrialización japonesa tiene sus cimientos en los primeros años del periodo Meiji. Los antiguos daimyos serán los líderes de la conversión económica del país que llevará a Japón a convertirse en una potencia regional a finales del siglo XIX.

Dependiendo de su papel durante el periodo del Bakumatsu, muchos de los señores sólo tomaron posiciones cuando la derrota de las tropas shogunales estaba clara. El pago de las reparaciones a los señores se realizaba de forma escalonada, aunque el proceso no fue muy traumático para ninguno de los dos bandos, queda claro que los señores de Satsuma, Chosu, Hizen y Toza salen reforzados y con los puestos de poder de la nueva oligarquía Meiji.

El proceso de conversión de las rentas fijas señoriales por capital activo empieza justo con la desaparición de los Han, los señores reciben una parte económica como compensación por la entrega de sus dominios a la vez que son incluidos en la nueva burocracia como gobernadores y funcionarios de alto nivel, con sus respectivos salarios a cargo de las arcas públicas. Este mismo proceso es seguido por los samuráis, que con rentas considerables empiezan a ver su futuro algo más preocupante que el de los señores; las necesidades de actividad e ingresos serían acuciantes con la legislación Meiji, el descenso escalonado y progresivo de los estipendios que deben recibir es un hecho, al tiempo que los graba para que finalmente desaparezcan en muchos de los casos de nobles y samuráis de bajo nivel.

Dibujo de un puesto aduanero en Yokohama, elaborado por un periodista inglés, 1861.

Con la puesta en marcha del programa de bonos estatales en 1876 desaparece todo rastro del viejo sistema, obligando a una re-conversión forzada de algunos de estos elementos del bajo estamento nobiliario. Este es un momento crucial para el país, ya que emerge una gran burguesía inversora que, pese al gran capital acumulado, realiza inversiones de corto alcance dentro del entramado económico de una incipiente industrialización(los antiguos señores y samuráis de alto nivel). A la vez vemos una pequeña burguesía que busca la supervivencia adaptándose a un nuevo estatus desconocido y que emprende acciones de inversión a mediano plazo en industrias que no son del todo ajenas al estilo japonés, hay una voluntad clara de invertir pequeños capitales en la industrial textil siendo el algodón y la seda los principales receptores para encontrar un nuevo acomodo social y no desaparecer del todo dentro del sistema.

Es importante establecer que a estas alturas existe una tercera vía de capital ajena a los estamentos privilegiados del antiguo régimen, estamos hablando de las casas comerciales, que también juegan un papel fundamental en la industrialización y que funcionarían como una especie de “burguesía japonesa” clásica (en el sentido estricto del término europeo o estadounidense, ya que representan cantidades de capital generadas de la actividad comercial pero siguen presentando sus particularidades). Para el profesor Charles Holcombe, la cuestión de la industrialización es un problema a tres bandas y no a dos como lo es para el profesor Andrew Gordon: “Los primeros intentos para estimular la inversión privada en la industria moderna no fueron particularmente exitosos, sin embargo, en parte debido a la aversión al riesgo de nuevos proyectos empresariales por las viejas casas comerciales conservadoras, y en parte debido a la cantidad de capital necesario para la industrialización que era simplemente demasiado grande1

Estamos hablando de un estancamiento casi total en las grandes inversiones ajenas al estado, mientras que las pequeñas inyecciones de capital a la economía son por puro instinto de conservación de la posición social. Este gran entuerto es detectado por el gobierno Meiji, que inicia una política de trasvase de capital desde el sector más importante en la economía, el campo, al naciente sector industrial. Los motivos son simples, si el estado arriesga e invierte en industria y genera legislación laxa para incentivar y proteger, la inversión privada puede que despegue.

No es de extrañar que las primeras inversiones privadas marchen a lugares seguros como el mundo textil y tampoco lo es que el grueso de las primeras industrias para 1889 sean del mismo carácter o que las primeras inversiones de gran magnitud, tanto estatales y posteriormente privadas, se den en el sector ferroviario ya que se comprueba que es un elemento de vital importancia para el transporte de materias primas y de manufacturas en el país. El problema radica en la capacidad inversora de los antiguos daimyos y su determinación a asumir los riesgos dentro de la economía capitalista y la industrialización, es decir, muchos de estos antiguos señores no ven comprometido ni su estatus ni su modo de vida ya que están dentro del engranaje de la oligarquía Meiji, tienen garantizados sus ingresos en reparaciones por la entrega de los Han al tiempo que sus salarios como funcionarios.

Durante los primeros veinte años del periodo, el peso de la inversión industrial fue soportado por el estado, que inyectó ingentes cantidades de capital en la construcción, adaptación y remodelación de fábricas en sectores industriales de especial interés para la economía nacional, es decir, lo que se llamaron “sectores estratégicos”. Solo pasado 1889 con la puesta en subasta o venta de estos activos nacionales, una privatización a precio de saldo, los antiguos señores dan el paso para convertirse en los capitalistas modernos. Como hemos mencionado las pequeñas inversiones van dirigidas a sectores refugio que están garantizados por la propia intervención del estado, no de forma directa si no como último comprador de los bienes y servicios generados en la pequeña y mediana empresa. Un ejemplo de esto es que en 1880 el grueso de la producción de algodón de las fábricas japonesas es consumido por el ejército imperial. La diversificación crece en 1880 y con la nueva legislación, el comercio y la actividad bancaria empiezan a florecer por todo el país, este es el momento en el que las antiguas casas comerciales empiezan a ser un factor determinante ya que muchas amplían su base de capital y entran en el negocio de la banca con préstamos a largo plazo. Una de las casas que da el salto a la economía moderna es la Mitsui que en 1876 se re-funda como una entidad bancaria, este tipo de saltos se convierten en habituales en la década de 1870-1880 y serán el origen de las principales Zaibatsu y Keiretzu (Modelos empresariales de los que ya hemos hablado en Ágora Nipón: Industria y tradición, los Zaibatsu y Keiretzu como modelo cultural) que dominarán la economía tras el periodo Meiji hasta la toma del poder de los militares ultra-nacionalistas en 1930 y posteriormente liderarán la reconstrucción del país tras el colapso económico de la Segunda Guerra Mundial.

Policías de patrulla por Kyoto, dibujo elaborado por un periodista inglés en 1877.

En resumen, son los pequeños inversores los que dan inicio al proceso de construcción industrial siendo los grandes capitalistas herederos del pasado Edo los que entren en la dinámica económica mucho después y con unas condiciones muy favorables. 

Desde nuestra sección deseamos que este breve acercamiento al nacimiento del músculo industrial del país nipón sea de utilidad a nuestro lectores. Uno de los momento críticos del japón contemporáneo poco conocidos pero que, sin duda, sería el punto de partida de un nuevo poder hegemónico regional solo cuestionado hasta la Segunda Guerra Mundial.

1) Holcombe, C (2011). A history of East Asia, from the origins of Civilization to the twenty-first century [Una historia de Asia oriental, desde los orígenes de la civilización hasta el siglo XXI]. Cambridge: Cambridge University Press.

Para saber más:

  • Zaibatsu, the rise and fall of family enterprise groups in Japan / Hidemasa Morikawa

 

 

Alejandro Varón Vásquez

Graduado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, su actividad académica gira entorno a los estudios modernos y contemporáneos de Asia Oriental siendo Japón su principal campo de investigación en el que trabaja actualmente.

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