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Sorgo Rojo

El cartelismo comunista chino

Liberaremos Taiwan!

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Es uno de los elementos más reconocibles del comunismo chino, una herramienta propagandística, barata, de fácil distribución y de gran calado por sus mensajes claros, directos e impactantes.

La llegada de Mao al poder en 1949 no sólo supuso el cambio de un sistema republicano de aires reformistas al comunismo, sino una reinvención profunda de la cultura, arte y sociedad china. Una nueva nación y sociedad necesitaba un nuevo arte, alejado radicalmente de la estética ligada al imperialismo anterior y que además, como fueran las pinturas románicas en la Europa medieval, sirvieran de adoctrinamiento y difusión de las nuevas ideas y doctrinas por toda esta nueva nación. Había que hacer llegar lo que significaba la nueva China, lo que incluía también la geografía ya que los últimos sucesos históricos habían modificado los límites de China, añadiendo Tíbet y excluyendo Mongolia exterior, así como para difundir cuales eran las bases dogmáticas de este nuevo orden.

Un gran mundo donde todo puede ser logrado, una vasta tierra para usar nuestros talentos

Un gran mundo donde todo puede ser logrado, una vasta tierra para usar nuestros talentos

Este nuevo tipo de arte, además, supondría la total democratización de las bellas artes, huyendo así del arte clásico de calígrafos-pintores-escritores que pertenecían a las élites educadas y permitiendo que la pintura y las ilustraciones inundaran todos los rincones de China. Los carteles no tienen autores reconocibles, las imágenes no son de Yun Shouping o Gai Qi sino que surgen colectivamente de los talleres oficiales, alejándose del individualismo anterior en pro del colectivismo. Desaparecen así los artistas y sus individualidades y se favorece solamente la capacidad técnica de esos autores que será la que facilitará en mayor o menor medida la capacidad para representar los ideales socialistas.

El nuevo estilo impulsado por el maoísmo difería completamente de las imágenes oníricas y a menudo etéreas del arte tradicional, muchas de ellas imágenes estéticas ligadas al budismo zen donde lo que no se veía, el vacío, importaba tanto o más que lo que se veía. No, ahora interesaba mostrar y las láminas se llenan de colores chillones, donde suele predominar el rojo comunista, con imágenes surgidas del más puro realismo social iniciado en la antigua unión soviética en el siglo XIX, con imágenes fuertes, saludables, classic_chinese_paintingoptimistas y sonrientes baluarte de una nueva China. Imágenes que más que retratar la realidad, retrataban aquello que podría ser bajo el nuevo sistema comunista. Imágenes fuertemente ligadas al socialismo y a ideas concretas, contrarias al arte por el arte, con un mensaje definido. Unido a la proliferación de los carteles publicitarios popularizados en las décadas anteriores, donde la nueva mujer china empapelaba las calles de las ciudades, Mao recogió la técnica y uso de estos papeles con un nuevo sentido. En China era habitual el uso de los mensajes caligrafiados y pegados en los muros de las ciudades para anunciar y publicar informaciones. Ahora estas frases caligrafiadas se acompañaban de imágenes, uniendo el lenguaje publicitario al informativo en un nuevo concepto educativo de las ideas comunistas. Un nuevo arte que surgió con una concepción puramente política y didáctica.

Todos los reaccionarios son tigres de papel

Todos los reaccionarios son tigres de papel

Los carteles también evolucionaron durante los veinticinco años de comunismo y podemos ver una gran diferencia entre el primer comunismo, con unas consignas fijas hacia el alcance del comunismo, centrado en la construcción por pate delas masas de una nueva China, y el cartelismo durante la Revolución Cultural, donde la figura de Mao y el libro rojo adquiere protagonismo. En este momento debido a las ansias de propagación, se abaratan los métodos y los materiales, encontrando carteles de factura más tosca, en rojo y negro, y simplificando las imágenes y mensajes junto a los demás carteles más complejos.

Estudia cada día, usa cada día

Estudia cada día, usa cada día

Una de las metas de Mao fue la alfabetización de todos los chinos. Hasta entonces sólo la élite, las clases sociales superiores podían acceder a la educación, incluso durante la República no hubo una alfabetización masiva de la población. Para poder lograr esta alfabetización básica para poder educar a toda la población en las nuevas doctrinas, el gobierno realizó la titánica tarea de simplificar los intrincados caracteres chinos, desligándolos así también de la tradición, donde sólo aquellos que eran capaces de estudiar estos complicados caracteres podían alcanzar puestos en la administración. Si bien los exámenes imperiales estaban abiertos a todo el mundo, es ingenuo pensar que cualquiera podía acceder a la formación. Así, Mao pretendía que la escritura se simplificara y que fuera más fácil la comprensión del idioma escrito, y de esta manera poder leer los diferentes mensajes que llenaban las calles y los edificios de la nueva China y llevar sus mensajes a todos los rincones de China con imágenes positivas y coloridas.

La planificación familiar aporta muchos beneficios

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Los carteles también querían abordar los diferentes temas importantes para el nuevo comunismo, la familia, la producción, el partido, los niños, la nueva mujer comunista, la economía, la guerra, etc, y un sinfín de mensajes que se transmitían a través de frases cortas y directas que calaban en la nueva mente colectiva del comunismo maoísta.

Deseamos vida eterna al Presidente Mao

Deseamos vida eterna al Presidente Mao

Pero sin duda el motivo central de estos posters fue el propio Mao. Todas las casas y todos los edificios contaban con una imagen de Mao, el Gran Timonel vigilaba cada uno de los hogares chinos y esta imagen intensificada durante la Revolución Cultural en múltiples soportes derivaría en una devoción casi religiosa hacia la figura de Mao, un sentimiento que todavía hoy perdura en muchos rincones de China.

La vida feliz que nos proporciona el Presidente Mao

La vida feliz que nos proporciona el Presidente Mao

Con la muerte de Mao este arte entró en declive y los nuevos tiempos trajeron otros medios de comunicación, pero de alguna manera estética comunista ha sobrevivido y este aire kitsch de colores chillones, rojos, dorados, brillantes y estridentes sigue presente en la producción de los diferentes objetos chinos.

 

Alba López Galmés

Nací y vivo en Palma de Mallorca donde estudié Historia del Arte y trabajé como educadora de arte en diferentes centros culturales y museos de la isla. Siguiendo mi pasión por Asia, más tarde me licencié en Estudios sobre Asia Oriental y realicé un Master sobre China y Japón contemporáneo, especializándome en lengua china así como en cultura, género y sociedad contemporánea de Asia Oriental. He trabajado como coordinadora educativa y responsable de prensa. Actualmente soy profesora de chino y de ciencias sociales.