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Campañas de sensibilización social en el siglo 21

Mi niña está a punto de cumplir cinco años y va todos los días a un jardín de niños, en la ciudad sureña de Taizhou (台州). Cada día que voy por ella y vamos de regreso a casa en la obligatoria bicicleta con un  asiento para niños colocado en la parte de atrás (lo que ni soñando me atrevería a hacer en México), le pregunto qué hizo ese día. La semana pasada me dijo las cosas normales, más una: canciones, juegos, actuar cuentos clásicos… y aprender que fumar es de mala educación y aún peor el no tirar las colillas en la basura.

¿Cómo?

Sí, papá: no debes de fumar, pero si  fumas, tienes que hacerlo lejos de otra gente y luego apagar primero la colilla y luego buscar un basurero.

China de hecho tiene una larga historia de campañas de concientización social, aunque a muchos turistas y observadores casuales puede parecerles que no. Las campañas de medios masivos son una  de las formas más potentes que tenemos en la era moderna para realizar cambios sociales, así que China, con su agudo sentido de la importancia del control de masas, no podía no usarlas. En tiempos antiguos los anuncios en cambios de políticas sociales, como por ejemplo la suavización o el endurecimiento de castigos ejemplares, se realizaban por el método tradicional del decreto imperial. Así, un alto oficial llegaba a cada pueblo con el edicto con el sello imperial, lo presentaba al magistrado local y éste lo hacía del conocimiento público en la plaza principal, pegando luego copias por todo el pueblo. Así se anunciaban los nuevos impuestos a la sal, el nuevo tributo de seda que debía pagar alguna  región que había cambiado de dueño, la prohibición de practicar artes marciales en épocas turbulentas, etc.

Hoy en día China ha estado usando los medios masivos modernos para realizar campañas de concientización y modernización, pero empezó antes de lo que muchos podrían pensar. ¿Qué tal si le digo que fue por los años 30s?

Durante el período de 1850-1930, en el declive y caída  de la Dinastía Qing y la fundación de la primera República, hubo un importante fermento en todas las escalas sociales. En  los círculos de pensadores y reformistas, la modernización fue (y sigue siendo) parte esencial de la discusión: habiendo perdido por las armas su tradicional estatus de “País del Centro” superior a todos, los críticos subrayaban la innumerable cantidad de conductas retrógradas de la sociedad de aquel entonces, como la falta de investigación científica moderna, la ubicuidad de la superstición y las misma falta de conducta cívica, que podían apreciar al viajar a Occidente. Todos estos y muchos más temas han sido el leitmotiv de la modernización de China en los últimos 100 años, y aquí me enfocaré en especial en los esfuerzos por cambiar actitudes del día a día, tanto antiguas como causadas por la modernidad.

Una de las costumbres nefastas más visibles y más atacadas es la del escupir en público; esto causa horror a los occidentales (que realmente nos  quitamos esa costumbre hace apenas 70 años) pero también ha sido fuente de descontento en sus vecinos asiáticos. Por ejemplo, el autor indonesio Pramoedya Ananda Toer menciona en su Buru Quartet esa costumbre y la repugnancia que inspira a los indonesios, en el siglo XIX. Los reformistas chinos la reconocieron como algo que debía eliminarse y ya en los años 30 usaron la imprenta y el radio para atacar la costumbre. Es de sorprender que hayan pasado casi 100 años y aún no pueda ser erradicada del todo, pero en las últimas dos décadas la práctica ha bajado notablemente. En 2002-2003 se lanzó una campaña masiva en contra de ella, como parte del esfuerzo de contener la diseminación del famoso SARS, repitiéndose en 2008 con las infecciones de la gripe porcina. Desde entonces, el gobierno federal y los gobiernos locales relanzan este tipo de campaña cada dos ó tres años, y se nota.

Otra práctica considerada como reprobable ante la moderna comunidad internacional es la crueldad contra animales. Año con año, un festival en donde se come carne de perro recibe una atención desmedida en todo el mundo, pero la práctica es tan local que los esfuerzos del gobierno también son poco más que cosméticos. De mucho más importancia es la tradición nacional de considerar las aletas de tiburón como una delicatessen y símbolo de estatus, cobrando la vida de cientos de miles de animales que no son aprovechados más que por una parte mínima de su carne. Aquí los esfuerzos y resultados han sido espectaculares: el famoso jugador de baloncesto, Yao Ming, fue el rostro de una campaña anti-aletas que salió en 2010 y que para 2014 había logrado reducir el consumo nacional en nada menos que ¡82 por ciento!

Otro arquetipo cultural chino es eso de “no saber manejar”. Tanto es así que en muchos barrios chinos del mundo, la gente vende camisetas con la leyenda “Manejé en el Barrio Chino, y salí vivo”. Es un prejuicio, pero es completamente válido. Pues bien, desde que en 2008 el gobierno chino se dio a la tarea de poner cámaras de vigilancia por todo el país, a endurecer muchísimo las multas y a publicitar  en anuncios las reglas de tránsito, los conductores han cambiado a ojos vistas. De hecho, caminar por una acera china y ver cómo los autos se detienen para dejar pasar al transeúnte, es un espectáculo que hoy veo diario pero que hace 15 años me hubiera parecido completamente impensable.

Hay además campañas publicitarias nacionales, locales o relacionadas con eventos importantes, que siguen promoviendo los buenos modales y el civismo en general. En 1995 Shanghai fue pionera con este tipo de campañas con su famosa “Siete Cosas Que No Hay Que Hacer” (no tirar basura, no cruzar la calle fuera de las indicaciones, etc.), que recientemente acaba de actualizar por clamor popular, incluyendo cosas como No Dejar Que Tu Mascota Moleste a la Gente, y No Desperdiciar Comida. Beijing hizo lo propio en 2008 en preparación para las Olimpiadas.

El tema de no desperdiciar la comida se ha vuelto causa célebre recientemente y mucha gente está de acuerdo en dejar esa costumbre tan arraigada en la cultura, de ordenar cantidades excesivas de comida para quedar bien con los invitados. Si bien los desperdicios tradicionalmente se han usado como alimento para cerdos, las cantidades que son tiradas a la basura son realmente espeluznantes, y muchos gobiernos locales incluyen este “No” en sus campañas, como el gobierno de Taizhou, con su “Taizhou Cortés” (文明台州, Wénmíng Táizhōu), cuya imagen incluyo más arriba.

Finalmente, la familia también ha entrado en los temas a promover en las campañas de concientización. China tiene muchos siglos de tener problemas de separación de familias: no hay pocos novelas clásicas en las que los personajes deben abandonar sus aldeas para ir a buscar fortuna a otros lados, y con el moderno esquema de áreas geográficas especializadas en  ciertas manufacturas, el problema se ha intensificado. Millones de trabajadores de todo el país trabajan en las fábricas de la costa este y sólo una vez al año, en el Festival de Primavera, se reúnen con sus familias. Este problema ha sido abordado desde hace tiempo en la música y en 1999 la canción más famosa de China fue “Ve seguido a tu casa” (常回家看看, Cháng huí jiā  kànkàn) de la cantante Chen Hong (陈红, Chén Hóng). En  2013 incluso se codificaron reglamentos que dicen que la gente debe de visitar a sus padres un mínimo de veces al año, y en 2012 uno de los anuncios más repetidos de la televisión fue Family (2012), una emotiva animación que muestra la importancia de la unión familiar y sobre todo de la obligación para con los padres. La cultura china tiene una colección riquísima de historias de piedad filial y de hecho éste es uno de sus más altos valores sociales, de modo que no les ha sido difícil resonar con la población en medio de la realidad del siglo 21.

La sociedad china va cambiando a su tradicional paso glacial, pero observando con paciencia  podemos ver las nuevas formas que van emergiendo al lado de las estructuras tradicionales que las sostendrán.

 

 

Referencias:

Anti-spitting Campaigns. The China Story, en Australian Centre on China in the World.

Richard Spencer. Chinese launch SARS war on public spitting. The Telegraph. Mayo 12, 2003.

Alfonso Araujo. Ah, pero cuando pasa en China. Chinalati. Junio 26, 2015.

Yao Ming – Shark fin soup. Wild Aid.

Malcom Moore. China takes shark fin soup off the menu. The Telegraph. Agosto 5, 2014.

Anthony Marcusa. Yao Ming’s Efforts See Dramatic Drop in Shark Fin Consumption. Ecorazzi. Octubre 16, 2015.

Alfonso Araujo. Los chinos no saben manejar. Chinalati. 2015.

Wang Lianzhang. Shanghai Updates ‘Seven Don’ts’. Sixth Tone. Enero 22, 2017.

Chen Hong, Chang hui jia kan kan (canción).

Come back home often. Adreep. Agosto, 2013.

Family (Father And Mother I Love You). CCTV, 2012.

Alfonso Araujo. Un buen hijo. Noroeste. Enero 23, 2012.

 

Nací en Monterrey, México, y estudié ingeniería y música aunque parezca estrambótico. En 1991 empecé a estudiar artes marciales y fue tanto el amor que me llevó a China en el 2000. Creí que venía por seis meses, pero fui aprendiendo el idioma y luego estudiando en el Centro Internacional Wan Lin Jiang de Economía y Finanzas. Al final terminé siendo profesor de economía, historia y kung fu (¡!) para extranjeros en la Universidad de Zhejiang, en la ciudad de Hangzhou. Mi interés siempre ha sido la educación y la divulgación entre China e Hispanoamérica, lo que me ha llevado a traducir libros clásicos chinos al español y ser tutor de negocios para gente que viene a estudiar a esta hermosa e inabarcable nación.

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