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¿Escuela china para tu niño? – I

Tengo casi 20 años viviendo en China. Aquí me casé y aquí nació mi niña, que tiene ya cinco años. Para gente en mi situación, necesariamente aparece este dilema: ¿meto a mi niño a una escuela internacional o a una escuela china? La tendencia en los resultados de esta decisión ha ido cambiando en las últimas dos décadas y a lo largo de esta serie pretendo dar algunos atisbos a la historia reciente así como a las realidades con las que nos encontramos muchos extranjeros en China.

Empecemos con la parte económica. China, como todo mundo sabe, se a convertido en las últimas tres décadas no solamente en un motor industrial sino en un imán para extranjeros que vienen por cuenta propia en busca de “la aventura china” o, más importante, que son enviados diplomáticos o representantes de poderosas empresas transnacionales. Esta segunda categoría de extranjeros ha contribuido a distorsionar de forma importante el panorama educativo. El proceso ha sido así: de forma general, casi nadie de esa categoría consideraría poner a sus hijos en una escuela china normal por un montón de razones culturales y/o de prejuicios. De manera que han proliferado dos tipos de escuelas para atenderlos: las primeras con representantes de escuelas internacionales como la Oxford School o la Cambridge School, con currículums internacionales, clases y profesores casi exclusivamente en inglés. Escuelas coloniales, vamos. El segundo tipo son escuelas privadas de inversión china ó mixta, pero con la misma intención de atender a los hijos de extranjeros ricos o de la clase alta china.

Estas escuelas tienen la gran ventaja de ofrecer un ambiente muy cosmopolita en el que los niños pueden relacionarse con otros niños de todo el mundo, o bien que existen ofertas para comunidades importantes de extranjeros. Hay escuelas en japonés, coreano, francés y alemán en todas las ciudades importantes. Las desventajas son que el idioma chino se enseña a nivel muy elemental, los niños en efecto se aíslan del contacto con niños locales y por supuesto, las colegiaturas son escandalosas.

La lógica es fácil de ver: los gobiernos o las empresas envían a sus emisarios con todos los gastos cubiertos: casa lujosa, viajes y viáticos, chofer, cocinero y por supuesto la educación de sus niños. Obviamente quienes ofrecen los servicios saben que no importa cuánto cobren, la cuenta será pagada sin chistar. ¿Qué tan alto pueden llegar estos precios? Los costos de una escuela primaria empiezan en alrededor de 20 mil dólares al año, pero pueden perfectamente rebasar los 100 mil dólares, mucho más que una colegiatura de universidad en EEUU.

Este fenómeno no es nuevo: desde la semi-invasión de las potencias occidentales a China en la segunda mitad del siglo XIX, los extranjeros residentes usaban exclusivamente las escuelas fundadas por los gobiernos o los misioneros de sus propios países. Muchas de estas escuelas, en especial las religiosas, aceptaban a niños de familias ricas locales ya desde la llegada de las primeras misiones de jesuitas en el siglo XV. El famoso escritor Lin Yutang (1895-1976) fue alumno distinguido de una de estas escuelas de misioneros.

El fenómeno de encarecimiento sin freno de las escuelas internacionales ya se discutía en línea desde 2002, y podemos encontrar artículos en medios locales con escritores extranjeros, recomendando escuelas, pero casi todo en función de precios. En ese momento el optar por una escuela china normal aún no era un planteamiento ampliamente considerado. Sin embargo para 2009 muchos expatriados ya lo veían como una opción atractiva, en especial familias donde ambos padres son extranjeros y el niño no escucha el idioma chino en casa.

Esto se ha dado por un lado debido a la explosión de extranjeros de todos los rangos económicos en los últimos 20 años; y por otro a la expansión en la cantidad de escuelas normales chinas que ya aceptan a niños con pasaporte extranjero en sus aulas, a diferencia del pasado reciente.

Como anécdota, en 2008 uno de mis alumnos mexicanos en China trajo a toda su familia a vivir con él durante el año que duró su estudio y decidió enrolar a sus dos niñas de 6 y 8 años en una escuela primaria local, que en ese momento cobraba alrededor de 250 dólares al mes, algo mucho más accesible. Actualmente se pueden encontrar escuelas así con rangos de precios que van de 300 a 650 dólares al mes, para jardín de niños y educación primaria.

Ahora bien, esto me lleva al siguiente tema, que es la decisión de poner al niño de padres extranjeros en un ambiente de estudio completamente chino. No es una decisión fácil, así que veremos sus muchas aristas en la siguiente entrega.

 

 

Referencias:

Yvonne Gluyas. Educating Foreign Children in Beijing. China.org. Febrero 1, 2002.

Foreign parents face difficult school choices.  China Daily. Septiembre 5, 2003.

Jessica A. Larson-Wang. Where to send your child for school in China. EChinaCities. Nov. 16, 2009.

Chinese Mission Schools.

Lin Yutang. Biografías y Vidas.

 

Nací en Monterrey, México, y estudié ingeniería y música aunque parezca estrambótico. En 1991 empecé a estudiar artes marciales y fue tanto el amor que me llevó a China en el 2000. Creí que venía por seis meses, pero fui aprendiendo el idioma y luego estudiando en el Centro Internacional Wan Lin Jiang de Economía y Finanzas. Al final terminé siendo profesor de economía, historia y kung fu (¡!) para extranjeros en la Universidad de Zhejiang, en la ciudad de Hangzhou. Mi interés siempre ha sido la educación y la divulgación entre China e Hispanoamérica, lo que me ha llevado a traducir libros clásicos chinos al español y ser tutor de negocios para gente que viene a estudiar a esta hermosa e inabarcable nación.

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