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Oriente Como Norte

Más te vale entender

Ya antes he hablado del milenario problema de la sobre-estructuración en la educación china: desde antes de la era cristiana que ya se definían los libros básicos para poder presentar exámenes para el servicio civil, los chinos se han enfocado en la memorización de manera espectacular. A través de los siglos, esto ha dado frutos en lo positivo y en lo negativo: por un lado ha habido infinidad de eruditos con conocimiento enciclopédico y listos para dar la respuesta correcta a cualquier situación. Del otro lado, los innovadores de cualquier tipo tienen que enfrentarse a una resistencia al cambio mayor aún que en otras sociedades, pues la clave aquí es que para cualquier tipo de situación hay una “respuesta correcta” universalmente aceptada” de la que no es viable desviarse.

Una historia clásica que ilustra este punto involucra a Su Dongpo (蘇東坡, 1037–1101), un celebrado estadista, poeta, pintor e inventor de platillos de carne de puerco (东坡肉, Dongpo rou), porque así es la gente brillante. Como buen genio, era un rebelde y un inconforme, y seguido ensayaba acercamientos poco ortodoxos y muy creativos al arte y a la vida pública. Esto por supuesto que no siempre era bien aceptado, pues el tema de seguir las tradiciones establecidas es el leitmotiv de la sociedad china. Sucedió que un día, Su Dongpo hizo una pintura típica de unos bambús, con sus troncos delgados y sus hojas afiladas. La técnica no tenía mucho de particular, pero había usado pintura ¡roja! para pintarlos.  Esto era algo totalmente sin precedente, pues la pintura china usa siempre tinta negra para el bambú, y si acaso hay color, es para detalles de flores ó animales. Un crítico, escandalizado, le dijo, “¿Cuándo se ha visto jamás un bambú rojo?” Su Dongpo, de buen humor, contestó, “¿Cuándo se ha visto jamás un bambú negro?”

Aquí tenemos ejemplificado lo que he dado en llamar el “Síndrome de Respuesta Única”, al que con un poco de suerte igual le podré poder un © un día de éstos.

En la famosa novela “Sueño de las Mansiones Rojas” (红楼梦, Hóng lóu mèng) de Cao Xueqin (1715-1763, 曹雪芹), vemos también que aunque el joven protagonista Jia Baoyu (贾宝玉) es hábil para improvisar poesía de buena calidad, su padre Jia Zheng (贾政;  Jiǎ Zhèng)invariablemente dice de sus esfuerzos que “apenas son pasables” mientras camina con él y con varios amigos por el jardín. Estos son cumplidos velados, y la buena etiqueta indicaba que no podían ser explícitos porque era indicación de mal gusto.

En nuestros días este fenómeno sigue muy vigente en la educación y en general en la cultura. Los exámenes de opción múltiple no son invento chino, pero sus versiones son endemoniadamente difíciles, con respuestas tan similares entre sí que se necesita una disciplina en verdad extraordinaria para poder navegar sus dificultades. Esta disciplina también es una cosa milenaria y hace pocos años una mujer chino-americana causó revuelo describiéndola en su libro “La Mamá Tigre” en donde detalla con lujo de detalles la disciplina militar para que sus hijas aprendieran a tocar violín y piano, además de ser (por supuesto) las primeras de la escuela.

Por ejemplo: cuando yo llegué a China en el 2000, sin saber el idioma y tomando un puesto de profesor de inglés en una escuela secundaria, seguido tenía que resolver dudas de gramática de mis alumnos. Aunque se suponía que mi objetivo era hablar con ellos y mejorar su fluidez al escuchar y hablar, el interés primordial de ellos (y de sus papás) era pasar los exámenes. Cuando iban a mi oficina con una duda en los exámenes-.muestra que estaban estudiando, con frecuencia me quedaba también sin saber cuál era la respuesta correcta. Varios maestros me explicaban que es una tradición de quienes hacen exámenes, el hacerlos de la forma más obtusa y compleja posible para que únicamente los más obsesionados puedan pasarlos. Así que tenía que irme con los exámenes a mi cuarto para estudiarlos con atención antes de poderles dar una respuesta de cómo usar alguna preposición.

En los chinos que aprenden inglés, o cualquier otro idioma, es muy evidente esta tendencia. Quienes tienen la suerte de viajar a otros países pueden superar el tema de la Respuesta Única, pero para quienes están sólo en China es mucho más difícil. Pongamos el caso del “Yes, maybe”:  éste es un caso en el que, en vez de traducir la intención de una frase, se traduce su significado más literal y es causa de incontables angustias.

La palabra 应该 (yīng gāi) literalmente se traduce como “debería”, o en inglés, “should”. Pero hay un uso particular que es el que saca de quicio a extranjeros, sobre todo si están viajando y con una agenda de trabajo apretada. Cuando en chino preguntamos a nuestro guía, por ejemplo, “Entonces, ¿mañana el chofer nos recogerá a las ocho?”, la respuesta cortés en chino es 应该是 (yīnggāi shì). La frase se traduce literalmente como “Sí, debería de ser así”, lo cual en inglés y en español indica cierta duda; pero el sentido real es un simple “Sí”.

Los chinos angloparlantes, sin embargo, aprenden que la traducción es “maybe” y así la repiten siempre.

Cuando uno da clases de inglés a alumnos más avanzados con los que se puede conversar, es común tratar de darles más opciones para que amplíen su vocabulario. Por ejemplo, las preguntas en inglés:

– How are you doing?

– How is it going?

– How did it go today?

– How was your day?

– Did you have a good time today?

Son todas más o menos equivalentes para preguntar “¿Cómo te va?”, pero normalmente es bastante difícil hacer que usen más que la que aprendieron originalmente. De igual forma, cuando uno pasa un tiempo en China hablando con gente angloparlante, es fácil detectar las frases repetitivas que todo mundo emplea como “respuestas estándar”. Aquí algunos ejemplos:

“My English is very poor” (我的英文很差; Wǒ de yīngwén hěn chà),

es una respuesta que se usa siempre que decimos a nuestro interlocutor habla buen inglés.

Wear more clothes (衣服都穿一点; Yīfú dōu chuān yīdiǎn),

es un consejo amistoso cuando hace frío, y no es que estén suponiendo que no sabemos vestirnos.

Did you eat? (吃过了吗?; Chīguòle ma?)

no es tan común como las dos primeras, pero la sigue usando gente cuyo nivel de inglés no es muy alto. Es la traducción literal de una frase que en chino simplemente quiere decir “¿Cómo te va?”. La frase no se usa indiscriminadamente, de hecho dependiendo de la hora del día o de la situación en la que nos encontremos con nuestro amigo chino, las preguntas pueden ser “¿ya regresaste?”, “¿ya te vas?”, “¿ya saliste de clase?”. Todas ellas tienen el mismo sentido de saludo, y no se requiere contestar más que “Sí”, para decir “estoy bien”. Esta es quizá una de las confusiones más graciosas para extranjeros que apenas llegan a China y hablan un poco, pues se ponen a dar respuestas detalladas de algo que de ninguna manera se preguntó.

Finalmente, una frase que he repetido hasta el cansancio con alumnos y amigos en China, pero que sigue siendo ampliamente usada:

“You better…”, para empezar una sugerencia. Esta frase en inglés se traduce como “más te vale…” y desde luego suena muy mal. Lo que están queriendo decir en chino es 你最好 (nǐ zuì hǎo), que en efecto se podría traducir como “you better”, pero en realidad deberían haber tomado la frase “you should”, que suena más como “lo mejor sería…” ó “te sugiero”. Pero en fin, si vamos a estar aquí, más nos vale entender el significado detrás de la mera frase literal.

Referencias:

Amy Chua’s “Battle Hymn of the Tiger Mother. New York Times. Enero 19, 2011.

Maureen Corrigan. Tiger Mothers: Raising Children The Chinese Way. The Guardian. Enero 11, 2011.

Gao Xueqin. Sueño de las Mansiones Rojas. Casa del Libro.

Alfonso Araujo. El problema de la estructura vs. la espontaneidad. Yuanfang Magazine. Marzo 17, 2015.

 

 

Nací en Monterrey, México, y estudié ingeniería y música aunque parezca estrambótico. En 1991 empecé a estudiar artes marciales y fue tanto el amor que me llevó a China en el 2000. Creí que venía por seis meses, pero fui aprendiendo el idioma y luego estudiando en el Centro Internacional Wan Lin Jiang de Economía y Finanzas. Al final terminé siendo profesor de economía, historia y kung fu (¡!) para extranjeros en la Universidad de Zhejiang, en la ciudad de Hangzhou. Mi interés siempre ha sido la educación y la divulgación entre China e Hispanoamérica, lo que me ha llevado a traducir libros clásicos chinos al español y ser tutor de negocios para gente que viene a estudiar a esta hermosa e inabarcable nación.

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