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Sorgo Rojo

La mujer china a través de las películas de Zhang Yimou. La mujer de guerra.

El período de guerra 1937-1949

Entre estos años, China se ve envuelta en distintas guerras, contra Japón (1937-1945) y después, una guerra civil (1945-49) entre los Nacionalistas, encabezados por Chiang Kai-Shek y los comunistas liderados por Mao.

En cuanto al papel de la mujer, para el año 1936 se había conseguido el sufragio universal y mayor representación política, todo ello gracias a la presión de las mujeres profesionales que reclamaban esta mayor representación en el gobierno, por entonces, nacionalista. En época de guerra, la mujeres fueron llamadas a dar apoyo en las tareas patrióticas de la nación. Fueron años en donde los partidos animaban a las mujeres a participar de manera más activa en política, pero también años en los que la cuestión de género tuvo que quedar aparcada, llevándose a término solamente algunas regulaciones sobre el matrimonio, tratando de adaptarse a las circunstancias políticas y sociales del momento de guerra.

En el caso del autor que nos ocupa, es difícil delimitar alguna de las películas ya que algunas abarcan largos períodos del siglo XX o de alguna manera representan este período como son Sorgo Rojo, La Joya de Shanghai o Vivir. Para acercarnos lo más posible a la visión de Zhang a esta época de guerra, lo haremos con Las Flores de Guerra, del 2011.

LAS FLORES DE GUERRA 2011

Las guerras en general pueden representar muchos escenarios terribles, pero uno de los más recordados por cruel y absolutamente fuera de los límites morales, es el asalto de Nanjing por parte de las fuerzas japonesas. Esta película se centra en este momento. Adaptación de la novela de Yan Geling, Las flores de guerra (2012), está basada en la historia real relatada per la maestra misionera americana Minnie Vautrin (1886-1941). Yan Geling explica la barbarie de la batalla de Nanjing (octubre-diciembre 1937) des del punto de vista de dos grupos de mujeres, unas estudiantes y unas prostitutas, todas ellas recluidas por las circunstancias en una iglesia durante la batalla. La trama se centra en estos dos grupos así como en el sacerdote responsable de la iglesia, Padre Englemen, transformado en manos de Zhang del hombre piadoso y con profundos dilemas morales que encarna la novela, al personaje representado por Christian Bale, un sinvergüenza oportunista que irá evolucionando hasta desarrollar una fuerte moral que finalmente le hará ayudar a estas mujeres perdidas y salvarlas.

Es una película que recoge mucho de la experiencia y trayectoria de Zhang, mostrándose mucho más occidentalizada que sus primeros films. Posterior a la trilogía fantástica iniciada con Hero, denota una evidente evolución del lenguaje cinematográfico más ambicioso y con más recursos. No abandona su realismo característico, pero sí que adopta una trama más trepidante y veloz, con recursos como la cámara lenta, el uso de la luz, los contrapicados, las distorsiones con las vidrieras de colores, recursos no usados en sus primeras películas siempre de corte más preciosista y tranquilo. Aún con los cambios des de la historia original o la novela, Zhang consigue lo que siempre pretende, contar una historia que conecte con los sentimientos que son universales, y en este caso en concreto, una historia donde al final, desaparecen las barreras sociales y culturales y en donde se impone el sacrificio y la humanidad de unas mujeres respecto a las otras.

Respecto al retrato que realiza de la mujer, a través de la novela de Yan y su adaptación, nos encontramos con la representación de los contrastes en le género femenino de los años treinta: las estudiantes y las prostitutas. Caracterizadas con el pelo corto, símbolo de la ruptura con la mujer del pasado de trenza y moño, y el vestido largo de color azul marino o changpao copiado del atuendo de los intelectuales barones, las estudiantes del convento son la encarnación de las hijas de una nueva élite con poder económico que quería educar a sus hijas como muestra de modernidad. Alumnas, además, de una escuela extranjera, representan la antítesis de la educación tradicional donde las niñas eran solamente educadas para encontrar marido y poder gestionar un hogar. Las prostitutas son, por el contrario, herederas de la profesión más antigua del mundo, caracterizadas con los vestidos de moda de Shanghai, el qipao, desarrollado a partir del changpao, pero erotizados y modernizados (Bailey, 2012), símbolo de la mujer moderna y urbana, dotadas con la libertad propia de las mujeres que se dedicaban a esta profesión. Aún con la diferencia de procedencia, de creencias y expectativas, al final todas ellas son mujeres que sufren de igual manera el terror de la invasión japonesa, en donde unas tomarán el papel de las otras en un momento de entendimiento y aceptación del destino, donde el futuro, el progreso y con ello la vida de las estudiantes, tomará más valor que la tradición. El sacrificio forma parte de la historia de la mujer china, en una historia donde no se tenía el poder de decidir y donde el sacrificio y la sumisión eran la tónica dominante. Aquí, en un momento en donde la mujer es dueña de sus propias decisiones, optará también por este sacrificio por el bien y la salvaguarda de un futuro mejor de estas jóvenes que todavía tienen una vida por vivir. La tragedia de Nanjing sigue presente en las mentes y vidas millares de mujeres secuestradas y violadas por los japoneses, y es una herida abierta en muchas de ellas que a menudo evitan incluso hablar de este periodo.  El sentimiento anti japonés que despierta se deja entrever en la película donde los japoneses son presentados en su peor versión como seres crueles y sin piedad, en imágenes recogidas de la realidad como las violaciones y vejaciones de las mujeres, actos terribles y numerosos en esta masacre, unos hechos que más allá de 1937, sesgó las vidas de Minnie Vautrin que se suicidó después del trauma sufrido o de la periodista Iris Chang (1968-2004), la primera escritora que investigó y relató los hechos a occidente con su libro The Rape of Nanking. La película de Zhang dice mucho de aquello que se sabe pero que no sale como son las violaciones en masa que se produjeron durante la invasión. La historia no solamente habla de la protección de unas mujeres bajo un techo religioso, sino que continuamente permanece implícito lo que pasará si las mujeres llegan a salir o a caer en manos de los japoneses, hechos que toman más relevancia y profundidad y dotan de mayor significado el sacrificio de las cortesanas, conociendo como conocemos la historia.

Alba López Galmés

Nací y vivo en Palma de Mallorca donde estudié Historia del Arte y trabajé como educadora de arte en diferentes centros culturales y museos de la isla. Siguiendo mi pasión por Asia, más tarde me licencié en Estudios sobre Asia Oriental y realicé un Master sobre China y Japón contemporáneo, especializándome en lengua china así como en cultura, género y sociedad contemporánea de Asia Oriental. He trabajado como coordinadora educativa y responsable de prensa. Actualmente soy profesora de chino y de ciencias sociales.