Lo último

Cultura

Focus

La reforma de la escritura china: la simplificación.

INTRODUCCIÓN

 La escritura china es la grafía de uso actual con más antigüedad del mundo. Sus más de 4000 años de historia, sin embargo, no han eximido a sus usuarios o a los estudiantes de este idioma de ciertos impedimentos, sobre todo, de carácter pragmático. La escritura china, aunque rica en su dimensión artística, estética y cultural, presenta una dificultad innegable: aprender su forma manuscrita supone muchos años de dedicación y esfuerzo. Esta dificultad llegó a convertirse en un importante debate de orden nacional a finales del s. XIX en China cuando, inclusivamente, se señaló al sistema tradicional de escritura como culpable de las derrotas militares que había sufrido el país frente a distintas potencias extranjeras. Sin embargo, el principal mal del que se culpaba a la escritura tradicional china era el del alto índice de analfabetismo del que sufría la población; era de esperar que con una población «inculta» los niveles de democratización estuvieran por los suelos y que la nación no tuviera la suficiente cultura como para luchar en bloque contra invasores extranjeros (Li 1930 en Cheng 1978:273).

El debate contemplaba dos soluciones al problema: simplificar o fonetizar. A principios del s. XX se pusieron en marcha simultáneamente dos proyectos para la reforma de la escritura; uno cuyo objetivo era la transformación en un sistema fonético y, el otro, su simplificación (Rovira, 2010:78). Es de interés indicar que, aunque lo que ha llegado a nuestros días es la transcendencia de la simplificación de la escritura, en un principio, el proyecto con que más apoyo contó fue la fonetización de la lengua escrita. Algunos de los sistemas desarrollados en esta época siguen vigentes hoy en día, como el «alfabeto para la notación fonética» (注音字母 Zhù Yīn Zìmǔ), un conjunto de 39 símbolos fonéticos de apariencia japonesa que sigue siendo el principal sistema de notación fonética en Taiwán. También se realizaron proyectos para la latinización de la escritura, como la «Nueva escritura latinizada para el geolecto del norte»  (北方话拉丁化新文字 Běifānghuà Lādīnghuā Xīn Wénzì), popularmente conocida como Latin Xinwenz, que contó con el apoyo de importantes figuras políticas, el mismísimo Mao Zedong mostró su interés públicamente, y literarias, como Lu Xun. Durante este período parecía que la escritura china estaba destinada a convertirse en un sistema fonético y que los caracteres serían abandonados en corto plazo.

En 1950 la reforma de la escritura dio un cambio drástico. Mao, ya al poder de la República Popular China, decidió que la táctica a seguir era la de simplificar la escritura tradicional china y crear un sistema alfabético que sirviera como auxiliar de apoyo a la escritura. En 1958 se aprobó el «Plan de notación fonética del chino» (汉语拼音方案 Hàn Pīnyīn Fāng’àn), el famoso pinyin que hoy sigue siendo el sistema oficial de transcripción fonética del chino estándar en China y que se basó, en parte, en el Latin Xinwenz.

¿Cómo se llevó a cabo la simplificación? ¿Qué reglas se siguieron? ¿El resultado fue satisfactorio? ¿El chino simplificado es realmente más simple? Desde el punto de vista del estudiante ¿cuál es el mejor sistema? Trataremos estas y otras cuestiones a continuación.

 

LA SIMPLIFICACIÓN DE LA ESCRITURA CHINA

Como decíamos, la reforma de la escritura comenzó a principios del s. XX. Se trató paralelamente el tema de la alfabetización y el de la simplificación y, aunque la primera recibió mayor atención, las tentativas por desarrollar una escritura simplificada no pasaron desapercibidas. En 1930, se publicó la primera lista de caracteres simplificados y en 1935 el gobierno nacional promulgó la «Primera lista de caracteres simplificados» (第一批简体字表, Dìyī Pī Jiǎntǐzì Biǎo) con una propuesta de 324 caracteres simplificados para uso oficial, prensa y las escuelas. Sin embargo, esta primera tentativa quedó anulada un año después tras recibir fuertes presiones de conservadores cercanos al poder que se negaban a aceptar la simplificación.

 Hasta 1949, con la subida al poder del Partido Comunista Chino, no se volvieron a reactivar los planes de reforma lingüística. El plan de reforma incluía dos fases; la primera fase tenía como objetivo reducir el número de caracteres en uso ya que por aquél entonces existían en circulación una gran cantidad de palabras con distinta escritura pero con igual significado. Esta reducción culminó con la abolición de un total de 1053 caracteres y se llevó a cabo con proceso sencillo: de entre las distintas posibilidades se eligió siempre el carácter más sencillo, es decir, el que tuviera menos trazos y cuya estructura sugiriera mejor su lectura.

La segunda clave de esta reforma es la más conocida hoy en día, la que mayores críticas ha suscitado y la que creó el sistema de escritura más utilizado mundialmente hoy en día, es decir, la simplificación propiamente dicha de los caracteres tradicionales chinos. Si la lista de la reducción de caracteres se hizo pública en 1955 la de los caracteres simplificados no se hizo esperar mucho más, en 1956 se publicaba el primer «Plan de caracteres simplificados» (Hànzì Jiǎnhuà Fāng’àn) que contenía tres listas a su vez. Una primera con 230 caracteres simplificados que ya habían sido utilizados extensivamente por los medios de comunicación (Rovira, 2010:86), y que pusieron en uso inmediatamente y otras dos listas, una de partes componentes o radicales simplificados y otra de 285 caracteres nuevos simplificados que se aprobaron definitivamente tras un período de prueba. Una nueva lista se publicó en 1964 llamada «Lista general de caracteres simplificados» (简化字总表 Jiǎnhuà Zì Zǒng Biǎo) que incluía 2236 caracteres simplificados incluyendo los anteriores. Si bien esta lista no fue la definitiva ya que posteriores intentos de simplificación más profundos fueron desechados, la lista publicada en 1986 se basó en ella con ciertos retoques y es la que se sigue usando a día de hoy.

PROCESO

 

Las distintas técnicas que se siguieron para simplificar los caracteres difieren en número según el autor, aquí tendremos en cuenta la clasificación realizada por Wang (1955:185-187 en Chu 1991:199-200).

 

1) Una parte sustituye todo. Por ejemplo: 儿 < 兒.

2) Eliminación de la repetición en partes componentes. Por ejemplo:贝 < 貝.

3) Sustitución de un componente complicado por un símbolo sencillo arbitrario. Por ejemplo: 区 < 區.

4) Sustitución del carácter por su forma en cursiva. Por ejemplo: 冻 < 凍.

5) Sustitución por un componente fonético más simple. Por ejemplo: 亿 < 億.

6) Sustitución por un radical más común. Por ejemplo: 迹 < 跡.

7) Creación de un carácter pictofonético nuevo con una parte fonética y/o un radical más sencillo. Por ejemplo: 体 < 體.

8) Sustitución de un componente fonético complicado por otro homófono o parecido gráficamente más sencillo y ya existente. Por ejemplo: 态 < 態.

9) Sustitución por un homófono más sencillo. Por ejemplo: 个 < 個.

10) Adopción de una variante arcaica de un carácter con una estructura más sencilla. Por ejemplo: 礼 < 禮.

Aunque las técnicas son diversas, es importante señalar que la reforma se centró principalmente en estandarizar un grueso de caracteres, el 88 % según Chu (1991:212), que ya se usaban con anterioridad de forma manuscrita (técnica 4). Por tanto, pocas de las nuevas estructuras fueron creadas de cero. ¿Pero qué pasó con el resto de los caracteres? ¿Por qué recibieron tantas críticas, inclusive, desde el seno del partido? ¿Fue una simplificación consistente?

CRÍTICAS

Como apunta Chu, aprender a leer o escribir chino no solo consiste en aprender a escribir cientos de caracteres desde cero, la mayoría de los caracteres chinos comparten partes semánticas o fonéticas que facilitan la lectura y dan cohesión al sistema, además estas partes ayudan a relacionar los caracteres entre sí. Cuando se realizó la simplificación de la escritura china, algunas de estas partes, distintas según el significado o la pronunciación del carácter, se reemplazaron aleatoriamente por un mismo radical más simple, perdiendo así la relación entre caracteres. El autor da como ejemplo云 (1991:204):

[yún] 云 ‘nube’,[yùn] 运 ‘mover’;[tán] 坛(壇)‘altar’;[céng] 层(層)‘piso’;[cháng] 尝(嘗)‘probar’,偿(償)‘recompensar’.

Como podemos ver, 云 se utiliza en palabras tan distintas como mover, altar, piso, probar o recompensar, palabras que no tienen ninguna relación entre sí y que, sin embargo, sí comparten un radical, que suele ser la parte que da valor semántico a la palabra. Por otro lado, tampoco son coherentes fonéticamente, ya que cada uno de ellos presenta una pronunciación distinta.

En otros casos, se empleó un carácter nuevo para reemplazar una parte de otro pero luego no se reutilizó en otros caracteres con la misma parte, por ejemplo:

La parte derecha de 燈 [dēng] se reemplazó por una parte mucho más simplificada, 灯, pero el carácter登 [dēng] se quedó igual.

En el caso de瀋 [shěn]  se simplificó como 沈 pero el carácter審 [shěn], con la misma parte componente que 瀋 pasó a ser 审.

Estos y más ejemplos reflejados en estudios como el de Chu demuestran que un gran número de caracteres simplificados no aportaron cohesión o congruencia al nuevo sistema de escritura, haciendo que, irónicamente, el sistema simplificado fuera más complejo que el tradicional y por extensión más difícil de aprender.

Otras críticas a esta reforma son:

  • La simplificación supuso un duro golpe para la transmisión de la cultura china.
  • Deja escapar la belleza estética de los caracteres ya que el estilo manuscrito, también denominado ‘cursiva’ o ‘cǎoshū’, que fue la principal base de inspiración de la reforma, tiene una estética demasiado simple.
  • Los caracteres simplificados se parecen demasiado entre sí y hay que prestar más atención al leer.
  • Se han sustituido partes fonéticas o semánticas por partes que no tienen ningún valor fonético ni semántico, es decir, han perdido carga informativa.
  • Falta de sistematización.
  • Discontinuidad en la comunicación entre comunidades chinas y discontinuidad con el legado cultural chino.
  • Hay autores que, sin embargo, piensan que la reforma no fue lo suficientemente profunda.
  • Fue diseñada por la RPC para prevenir a la sociedad de la cultura tradicional por razones políticas.

DEFENSA

Como hemos visto, la simplificación de los caracteres no siempre se llevó a cabo de manera coherente. De ahí que muchos autores hayan defendido que el aprendizaje de la escritura tradicional es preferible al de la simplificada. No obstante, también existen voces contrarias a esta opinión, como la de Cheng, que en 1977 demostró mediante un estudio extensivo de las dos variantes y de experimentos con estudiantes chinos en la edad de aprender a escribir, que el aprendizaje de los caracteres simplificados era, finalmente, más fácil. Hay que tener en cuenta que aunque en algunos casos la carga semántica de las partes componentes de los caracteres tradicionales puede ayudarnos a memorizar y a relacionar su significado, la escritura tradicional también conlleva otras dificultades que los caracteres simplificados solventan, por ejemplo: una mayor facilidad de escritura (parte esencial en el aprendizaje de cualquier idioma), distinción (los caracteres simplificados son más fácil de distinguir) y fonética (los caracteres simplificados dan más información fonética que los tradicionales).

Otros argumentos a favor de la reforma de escritura son:

  • Mayor rapidez de escritura dado por un menor número de trazos; si la media de los tradicionales era de 16 con la reforma la media bajó a 10,3 (Cheng, 1978:325).
  • Mayor carga fonética; la simplificación hizo incidencia en que los caracteres simplificados estuvieran compuestos de una parte fonética y otra semántica (llamada comúnmente ‘radical’ o ‘clave’). Por tanto son más fáciles de leer aunque no se conozca el carácter.
  • Se realizó una estandarización necesaria, había demasiados caracteres con el mimo significado en uso y era necesario que se estableciera un estándar.
  • Hace el aprendizaje más fácil.
  • Aumento de la alfabetización en China.
  • Mayor claridad. Algunos caracteres tradicionales se parecen demasiado entre sí y son difíciles de distinguir, por ejemplo: 書 ‘libro’, 晝 ‘de día’ y 畫 ‘dibujar’.
  • Son mejor reflejo del mundo en el que vivimos hoy en día (eliminación del radical de lluvia 雨 de 電 ‘electricidad’).

ACEPTACIÓN DE LA REFORMA

 A principios de los 50 en Taiwán algunos intelectuales vieron la necesidad de realizar una simplificación de la escritura y revivieron los debates que se habían llevado a cabo en las primeras décadas del siglo. Sin embargo, cuando en 1956 la RPC publicó la primera lista de caracteres simplificados, el régimen dictaminó que adoptar la nueva escritura sería como equipararse a los «bandidos comunistas» (Cheng 78:274) y que el verdadero propósito de la simplificación era la «destrucción de la cultura china» (ibid). En la década de los 1980 se publicó en Taiwán una lista de unos 4000 caracteres en forma cursiva (Rovira, 2010:89) para uso manuscrito, pero nunca uso obligatorio u oficial.

No solo Taiwán presentó resistencia a la introducción de una nueva escritura, muchos intelectuales y profesores dentro de China y, en especial, fuera de ella, decidieron seguir usando el chino tradicional como su escritura habitual. En el extranjero, los que se dedicaban a la enseñanza del chino se habían educado con la escritura tradicional y, además, no disponían de materiales educativos escritos en la nueva escritura. Por otro lado, como indica Cheng (1978:275), debido a la coyuntura política en la que se encontraba la RPC, los investigadores extranjeros interesados en el gigante asiático tuvieron que optar por temas de estudio apolíticos; por ello, en vez de centrarse en la China contemporánea se dedicaron al estudio de las dinastías anteriores. Naturalmente, este grupo de investigadores no aceptó la nueva escritura cuando entró en vigor. No fue hasta 20 años después que la nueva escritura empezó a normalizarse y a aceptarse.

¿QUÉ ES LO MEJOR PARA EL ESTUDIANTE?

Debido a que el debate sobre qué sistema es mejor puede llegar a ser infinito —como hemos visto ambos sistemas tienen sus pros y sus contras— quizá sea mejor tomar una decisión en base a en otras cuestiones más pragmáticas. Es decir, ¿por qué se está aprendiendo chino? Sería interesante responder una serie de preguntas antes de decidirse por una escritura u otra: ¿estudio por negocios? ¿Dónde quiero hacer estos negocios? ¿Me interesa principalmente la zona de Hong Kong y Taiwán o estoy más centrado en la China continental? ¿Mi interés son los estudios clásicos? ¿Estudio principalmente por gusto? ¿Para comprender el cine cantonés? Estas y más preguntas pueden ayudarnos a orientarnos en un sentido u otro. También hay que tener en cuenta que hoy en día la enseñanza de chino impulsada por los institutos Confucio (de procedencia continental) y por el gran boom económico de la RPC, hace que la tendencia principal sea el estudio del sistema simplificado y, por tanto, que la mayoría de los centros educativos enseñen el sistema de escritura utilizado en China, lo que puede dejar al estudiante con pocas opciones de elección.

Sin embargo, si pudiéramos elegir un sistema «perfecto» coincidiría con

Cheng (1977) en que lo más óptimo es aprender ambos sistemas. El autor apoya dos técnicas; que por un lado durante el primer período de aprendizaje (uno o dos años) se empiece con el estudio de los caracteres simplificados y luego se de paso a los tradicionales; o que, desde un principio, cuando se esté enseñando un carácter se de información extra sobre cómo es la versión tradicional. Por ejemplo, que al enseñar [yán] 言 ‘palabras’ se explique que su forma radical es 讠y, así, cuando los alumnos aprendan [] 语 ‘idioma’ (simp.) y luego vean 語 (trad.), puedan relacionarlas.

Esto, según mi punto de vista, es lo ideal. Se puede hacer hincapié en un sistema u otro, pero tener un conocimiento aunque sea pasivo —es decir, saber reconocerlos sin la necesidad de saber escribirlos— de ambas escrituras puede potenciar el aprendizaje y hacerlo mucho más integral. De cualquier modo, como indica Ismael Ruiz en su artículo «Chino tradicional vs. chino simplificado: una lucha sin sentido», en muchos casos se trata de una mera cuestión estética y, sobre gustos, no hay nada escrito.

 

BIBLIOGRAFÍA

Cheng, Chin-Chuan (1977). In defense of teaching simplified characters. Journal of Chinese linguistics. (5) 2, 314-341.

Cheng, Chin-chuan (1978). Simplified versus complex characters: Socio-Political Considerations. Journal of Chinese linguistics. (6) 2, 272-286.

Chu, Chauncey C. (1991). Simplified characters and their (un)relatedness. Schriftfestchrift: Essays on Writing and Language in Honor of John DeFrancis. 199-207.

DeFrancis, John (2006). The Prospects for Chinese Writing Reform. Sino-Platonic Papers. 171.

García-Quismondo, Fernando. Sobre la simplificación de los caracteres. Chinoesfera. Disponible en: <http://www.chinoesfera.com/inxianzai.php?id=167> [Acceso el 26/04/2015]

Olmos Fernández, Jose A. (2014) La lengua en China y el proceso de simplificación. [Presentación Prezi] Disponible en: https://prezi.com/fveu_p220rxi/la-lengua-en-china-y-el-proceso-de-simplificacion/> [Acceso el 26/04/2015]

Rovira Esteva, Sara (2010). Lengua y escritura chinas. Barcelona, Bellaterra.

Ruiz, Ismael (2014). Chino Tradicional vs. Chino Simplificado: una lucha sin sentido. Approaching to the East. Disponible en: <http://approachingtotheeast.blogspot.com.es/2014/04/chino-tradicional-vs-chino-simplificado.html> [Acceso el 19/04/2015]

Zhou En-Lai. (1965) Current Tasks on Reforming the Written Language. Reform of the Chinese Written Language. Disponible en: <http://pinyin.info/readings/zhou_enlai/zhou_enlai.html> [Acceso el 26/04/2015]

 IMÁGENES

Leyenda imagen Tolstói: El prisionero del Cáucaso de León Tolstói traducido a Sinwenz por Ting Shan y Siao San publicado en Jabárovsk en 1937.

 

Teresa Moya Madrona, soy traductora, subtituladora, viajera y bloguera. Nací en en Granada en 1988. Tras licenciarme en Traducción e Interpretación en 2010, decidí -guiada por mi pasión por el mandarín y la cultura asiática, mudarme a Shanghái, donde terminé quedándome dos años. Actualmente, ya en España, me dedico a traducir textos en inglés, chino y español y a estudiar un posgrado de Traducción Audiovisual. Y como no, a colaborar con Yuanfang Magazine. Este es mi blog y pagina personal