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Las “Batallas de la historia” de Corea (I): libros de texto.

batallashistoriacorea01Durante mucho tiempo ha habido una serie de “batallas” dialécticas muy apasionadas entre diversos bandos, que han usado la historia en su beneficio, para defender intereses políticos y nacionales. Estas batallas que se han conocido coloquialmente como “Batallas de la historia”, han involucrado a coreanos, japoneses y chinos, llevando las interpretaciones históricas, mucho más allá de los círculos académicos. No es algo único de esta parte de Asia, pero sí es cierto que frecuentemente se utiliza la historia con estos fines políticos nacionalistas. En esta serie de entradas, voy a hablar de varios de estos aspectos y cómo se ha usado la historia en las disputas entre Corea, Japón y China. Hoy sin embargo, tocamos un tema actual que afecta sólo a la historia reciente de Corea del Sur.

Una de las noticias de actualidad en Corea del Sur es la intención por parte del gobierno conservador de la presidenta Park Geun Hye de reescribir los libros de historia desde una visión oficialista para asegurar la enseñanza de la “correcta” historia a los estudiantes de secundaria. Esta decisión, que suena a idea totalitaria, fue efectivamente impulsada durante la dictadura de su propio padre, Park Chung Hee, en los años setenta. Esta idea continuó hasta 2003 cuando durante el gobierno progresista se abrió la puerta a seis publicaciones de editoriales privadas, además de la propia publicación del gobierno, con la intención de ampliar la visión histórica de Corea.

La controversia no es nueva, pues ya en 2008 podemos encontrar las mismas críticas de los grupos conservadores. En aquel momento estos grupos criticaban que los libros de texto decían que tras la liberación japonesa, Corea no fue un país libre y que estuvo dominado por las dos potencias extranjeras que llevaron al país a la Guerra Civil coreana. Estos libros de texto también hablaban del primer presidente (1948-1960) de Corea del Sur, Rhee Syngman, que ejerció una fuerte represión política anticomunista y que acabó con la vida de miles de personas en la conocida como Masacre de Jeju, entre otras políticas represivas. Además, según los críticos conservadores, en los libros de texto se daba una visión amigable de Corea del Norte.

Para estos críticos Rhee Syngman sólo fue un hombre que hizo todo lo posible por contener el comunismo, mientras que el dictador Park Chung Hee fue un presidente que contribuyó a la modernización de la nación. Ya en el poder en 2008, los conservadores intentaron además censurar las descripciones del Movimiento Democrático de Gwangju del 18 de mayo de 1980, duramente reprimido por el entonces nuevo dictador Chun Doo Hwan, y que causó más de un centenar de víctimas civiles.

En la actualidad, los institutos de secundaria cuentan con hasta ocho publicaciones diferentes para elegir. Esta medida actual data del gobierno del anterior presidente, Lee Myung Bak, del partido político en el poder actual, el Saenuridang. Sin embargo, este mismo partido político bajo la dirección de la presidenta Park Geun Hye, piensa ahora que dichos libros ofrecen en su mayoría una visión distorsionada de la historia, que dan una imagen amable de Corea del Norte y que critican con más dureza la creación del Estado surcoreano tras la liberación japonesa. Es decir, las mismas críticas que en 2008 cuando los conservadores llegaron al poder.

El partido opositor liderado por Moon Jae In no ha tardado en ponerse en contra señalando que dicha medida lo único que quiere es endulzar la visión del propio padre de la presidenta, Park Chung Hee, que fue dictador de Corea del Sur entre 1962 y 1979, así como de los llamados “Chinilpa” (coreanos pro-japoneses que ayudaron a Japón durante la época colonial y que son vistos socialmente como traidores a la patria). Por ejemplo, el propio Park Chun Hee que con el nombre japonés de Takagi Masao fue militar del ejercito japonés, o el padre de Kim Moo Sung, líder del partido Saenuridang, que ha sido acusado recientemente de colaboracionismo pro-japonés durante los años 30, entre otros.

El caso es que el uso de los libros de texto para dar una visión propia de la historia según el partido en el poder, es algo bastante común en Corea del Sur. Por ejemplo, según ha convenido a unos u otros gobiernos surcoreanos, las visiones sobre Japón o Corea del Norte, han sido tratadas de diferente manera. Del mismo modo que desde Corea del Sur se ha criticado duramente el uso de los libros de texto de Japón por dar una visión light de las prácticas imperialistas niponas, de la colonización japonesa de Corea, y de hacer apología de algunos temas conflictivos como las Rocas de Liancourt (Dokdo/Takeshima), no es menos cierto que Corea del Sur ha hecho prácticamente lo mismo a lo largo de toda su historia democrática reciente.

Como vemos, el hecho de querer controlar y manipular la historia a gusto de los dirigentes no es nada nuevo. Por su parte, muchos académicos ya han denegado su interés en una supuesta participación en la redacción de estos nuevos libros, pues entienden que las intenciones de contar esa “correcta” historia se alejan de una visión neutral y objetiva, y se trata simplemente de una manipulación fuera de toda ciencia histórica.

Y es que los jóvenes surcoreanos deben conocer los hechos, buenos y malos, de su propio país. Endulzar, matizar o minimizar los efectos negativos que ha habido en Corea del Sur no es más que una manipulación política que puede traer consecuencias muy negativas como la falta de autocrítica o la falta de consciencia para que estos hechos no vuelvan a ocurrir nunca más.

Además, como siempre en estos casos, parece ser que se usa esta manipulación de los libros de texto con un claro interés de desviar la atención de otros temas que sí que son realmente importantes para el país. Una vez más, lamentablemente, se usa la historia y los sentimientos de las personas para fines puramente políticos. En los próximos días se van a tomar decisiones que afectarán a los próximos años, veremos cómo termina y si en un futuro vuelve a ser todo cambiado otra vez cuando posiblemente un partido de ideología diferente llegue al poder.

Robert Albert (안수영)

(Valencia, 1979) Es graduado en Criminología y Director de Seguridad Privada por la Universitat de Valencia. Reside en Busan (Corea del Sur) desde 2012 donde es director de su propia academia de español. Su gran pasión es la historia de Corea, Japón y China. También escribe su propio blog, Paella de Kimchi, donde habla de viajar, gastronomía, cultura, historia, fotografía y cine de estos tres países.