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Industria y tradición, Los Zaibatsu y Keiretsu como elemento cultural.

“Tokio Yokohama de ida y vuelta del buque de vapor Noriyuki figura” empresa comercial Hiroaki / Kuniteru-cuadro de Keio año – 1872 / color de grabado en madera (3 discos).

 

Existe en Japón una arraigada tradición familiar. Esta dinámica la podemos observar en la vida cotidiana, donde los japoneses hacen gala de los valores culturales clásicos. El mundo profesional no es ajeno a esta realidad y queda reflejado en las estructura de las grandes empresas del país. Son estás los “buques insignia” de la economía japonesa y deben su éxito al proceso de industrialización nacional emprendido en el periodo Meiji.

El nacimiento de los grandes conglomerados industriales del Japón moderno mucho tiene que ver con el pasado Tokugawa, pero en mayor medida, a las reformas emprendidas a mediados del siglo XIX. Muchas de las antiguas casas comerciales que florecieron bajo el sistema de caminos implementado durante el periodo Edo iniciaron un proceso de ampliación de sus bases comerciales durante el siglo XVIII. Con la llegada del Bakumatsu, la inestabilidad política del periodo estancó la expansión directa de los negocios de la forma tradicional. De este modo, la acumulación de capitales llegó a ser importante entre los jefes de las principales familias que ya tenían un considerable volumen del negocio comercial a mediados del siglo XIX.

El nacimiento de los grandes conglomerados familiares del país tiene 2 orígenes. El primero de ellos, la gestación durante el periodo Shogunal, donde Clanes como los Sumimoto (nativos de Edo, actual Tokio, que iniciaron su negocio con la venta de medicamentos y libros) o Mitsui (nativos de Matsusaka, los primero años del negocio familiar transcurren con el negocio del Miso y los empeños) son los más destacados. Mientras que el segundo pasa por las grandes firmas que nacen con el apoyo del gobierno Meiji y sus reformas económicas, este es el caso de Mitsubishi (fundada en 1870 y dedicada inicialmente al transporte marítimo) o Yasuda (fundada por Yasuda Zenjiro que tras su paso por la banca comercial logra consolidar a uno de los bancos más importantes del país). Estas compañías serán conocidas como “Las Cuatro Grandes” durante varias décadas.

 

Astilleros Mitsubishi en Nagasaki, Japón.

 

Los términos Zaibatsu y Keiretsu tienen mucho que ver con una visión propia del sector empresarial japonés y sus formas de articular sus modelos de negocio. Para el Profesor Charles Holcombe, de la universidad del norte de Iowa, las Zaibatsu son: “... en su conjunto fueron una nueva clase de negocios. En primer lugar, sólo reflejaban una tendencia general hacia un negocio más grande en el mundo industrializado de finales del siglo XIX“. Mientras que el profesor Andrew Gordon, de la universidad de Harvard, señala: “La característica más distintiva del sistema emergente del capitalismo japonés fue el papel central desempeñado por los monopolios que más tarde llegaron a ser llamados Zaibatsu (el término se traduce literalmente como “camarilla financiera”)“.

Este tipo de conglomerados son un conjunto de empresas que están presentes en casi todos los sectores de la economía del país. Las empresas son lideradas por una casa matriz que dirige las acciones de sus empresas filiales. La participación accionarial de estas está cruzada entre ellas tejiendo una red de inversiones en permanente cambio. Dependiendo de los resultados del grupo, las inyecciones de capital también están orientadas con vistas a seguir controlando el mercado. Son estructuras de carácter vertical, aunque existe cierta independencia entre ellas para que el negocio pueda funcionar con normalidad.

La finalidad de los Zaibatsus es construir un monopolio en sectores clave de la economía, de esta forma, convertirse en motores imprescindibles para el desarrollo del país. Su acelerado crecimiento a finales del siglo XIX y principios del XX lleva a “Las Cuatro Grandes” a copar casi la totalidad de la industria pesada nacional, la mitad del sector naval, un tercio de los depósitos bancarios y el comercio exterior del país. Estas impresionantes cifras son producto del apoyo de las políticas Meiji, que favorecían el crecimiento de las empresas incrementando hasta un nivel de estrés la competencia entre ellas. En términos macroeconómicos, estamos hablando de una inversión a los principios de competencia en igualdad de condiciones, ya que, la pugna entre las grandes empresas por copar el mercado, genera un crecimiento del sector pesado del país a partir de la crisis de 1890 hasta los años 30 del siglo XX.

Tren a las afuera de la estación de Shinbashi, 1871

Este modelo empresarial se consolida durante el periodo Taisho, empezando un lento declive en durante el periodo Showa debido a la nueva política ultra-nacionalista del gobierno que terminaría con la derrota del país en la Segunda Guerra Mundial. Durante los primeros años de la ocupación estadounidense el general MacArthur señaló directamente a los conglomerados empresariales japoneses como instigadores de la guerra, iniciando una política orientada hacia su desmantelamiento, sin embargo, el inicio de las tensiones a causa de La Guerra Fría fueron minimizando el proceso reformista, aunque las Zaibatsu clásicas dejaron de existir.

Aunque con menor importancia que los grandes conglomerados y menos presencia en la economía japonesa, las Keiretsu no dejan de ser un elemento importante en la economía nacional y cobrarán mayor protagonismo tras la derrota imperial en 1945. Las Keiretsu son un modelo empresarial mucho más horizontal dónde, si bien suele existir un grupo inversor fuerte que coordina al grupo de empresas, no son necesariamente todas propiedad de un grupo en concreto. El fin de este modelo es poner en marcha mecanismo de acción conjunta en negocios donde se realiza un reparto equitativo de los negocios. Este modelo crecerá de forma paulatina a partir de 1910 y su despegue definitivo llegaría con el llamado “milagro económico japonés”. Algunas de las antiguas Zaibatsu evolucionan hacia este modelo y se convierten en motores del crecimiento nacional.

Estos modelos empresariales distan mucho del liberalismo estadounidense. La intervención del estado está presente en todo momento, sea como inversor en los sectores estratégicos del país, apoyando a los inversores privados o simplemente creando legislación que favorezca  intereses privados para aumentar el poder industrial del país, objetivo final de los gobiernos Meiji. El profesor Gordon habla del mix privado-estatal de la siguiente forma: “Por tanto, el crecimiento económico del Japón dependía de una mezcla dinámica de estado e iniciativa privada. En forma paralela, la ética de los negocios de la élite pasa por el servicio a la nación con la riqueza personal. Los capitalistas japoneses, al igual que los burócratas del estado, no exaltan la creatividad del mercado puro y simple. Tampoco alaban la búsqueda sin trabas de la ganancia como el beneficio social final. Por el contrario, sacaron del lenguaje confuciano una filosofía de lo que podría llamarse “desinteresada” con fines de lucro”.

 

Para saber más:

 

  • A modern history of Japan: from Tokugawa times to present / Andrew Gordon.
  • A history of East Asia: from the origins of civilization to the twenty-first century / Charles Holcombe.
  • Zaibatsu, the rise and fall of family enterprise groups in Japan / Hidemasa Morikawa.

Alejandro Varón Vásquez

Graduado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, su actividad académica gira entorno a los estudios modernos y contemporáneos de Asia Oriental siendo Japón su principal campo de investigación en el que trabaja actualmente.