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CHINA SE ADAPTA A LOS NUEVOS TIEMPOS

Xi Jinping dice sí a los cambios, pero sin prisas

Cuatro días, 205 miembros de todas las provincias chinas y el reto de liderar un país que alcanzará 1.390 millones de habitantes en 2014, según la principal agencia demográfica de la que es la segunda potencia mundial económica. Es China, es el 20 por ciento de la población mundial.

Foto: Xinhua-CRI

Foto: Xinhua-CRI

El Tercer Pleno del XVIII Comité Central del Partido Comunista estaba cargado de expectativas sobre las reformas sociales y económicas: renovar su imagen ante las demandas de un mayor respeto a los derechos humanos, y mantenerse al compás del panorama internacional conservando, eso sí, su propio ritmo. Influye además el cambio en las previsiones de crecimiento económico, atrás quedan el 10,4 por ciento de 2010 y el 9,3 por ciento de 2011. Ahora el crecimiento previsto está por debajo del 8 por ciento para 2014, según las autoridades chinas.

En este contexto este pleno anual reúne a los altos cargos políticos -tanto del partido como del gobierno-, a las altas esferas del ejército y a grandes empresarios. Son ellos, los poderosos, los que dan las pautas a aplicar en los siguientes diez años.

 ¿Por qué es importante este tercer pleno?

Incluso llega a compararse con el de Deng Xiaoping en 1978, que abrió las puertas al capitalismo. La razón es la transición política, personificada en Xi Jinping, el tercer hombre más poderoso a nivel mundial según la revista Forbes en su listado de 2013 – Putin es el primero, y Obama el segundo -. El nuevo Presidente del Partido Comunista es también Secretario General del Comité Permanente del Politburó, el verdadero centro de mando, formado ahora por 7 miembros, y está al frente de la recién nacida Comisión de Seguridad -antes gestionaba la cartera por Zhou Yongkang-. Junto a Xi Jinping, Li Keqiang – Primer Ministro -y Zhang Gaoli son los nombres más conocidos del núcleo duro de poder.

Sin embargo, el Tercer Pleno no trató de nombres del partido (Primer Pleno) o del gobierno (Segundo Pleno), sino de decidir sobre internet, medioambiente, seguridad, propiedad de tierras o una mayor liberación de mercados. El resultado: Sí a los cambios, pero poco a poco, y tranquilizar a los inversores porque el negocio continúa siendo prioritario. Hu Jintao -anterior Presidente del Partido Comunista- en la presentación de este cónclave de poder, decía avanzar con toda firmeza por el camino hacia el socialismo con las peculiaridades chinas, y señaló uno de los objetivos, la edificación integral de una clase acomodada modesta.

 “Hacer realidad el sueño del gran renacimiento de la nación china

 Frente al mensaje (del partido), la (cruda) realidad. Las directrices del partido y del comunismo se consolidan al crear un nuevo comité que se ocupará de todos los aspectos nacionales, salvo la economía. Es decir, agilizar la administración y minimizar a los disidentes. Si antes el Comité de Asuntos Políticos y Legales se encargaba de la seguridad y de los temas legales y judiciales, con margen de decisión al tener a su director – Luo Gan primero, y Zhou Yonkang después – en el Comité Permanente del Politburó, con el nuevo comité se anula. Además, se neutraliza el control que tenía este comité sobre la Policía Armada del Pueblo, con más de un millón de integrantes.

 Mientras que la Ley de Hijo Único se relaja (si uno de los padres es hijo único, se pueden tener dos hijos), continúan las imágenes públicas en pro del control de natalidad. La Ley del Hijo único, aparte de ser impopular, supone un problema social: hijos únicos sobre protegidos, una población masculina dominante y la falta de un relevo generacional. A esto se añade la reducción de mano de obra en la última década. La contradicción también está presente en la mayor libertad de mercado: es cierto que se da mayor protagonismo al mercado y a la iniciativa privada, pero creando uno interno, para potenciar el consumo nacional.

 En aspectos sociales destaca la abolición de la re-educación por trabajo y de los campos de trabajo forzoso (laojiao) pero continúan los laogai. La diferencia entre laojiao y laogai es que en los primeros los presos no tienen juicio o notificación a los familiares, mientras que en los laogai han recibido condena. Se aprovecha este vacío para aislar a rebeldes, a criterio del policía al no haber juicio. Terminar con los hukous es otro reto. A pesar de que la propiedad ha sido reconocida hace más de una década en la constitución, ésta no incluye las tierras como objeto de tenencia. Los hukous ligan a las personas a su lugar de nacimiento, dificultando la migración a las urbes, y es que el suelo es propiedad del Estado. Se plantea que puedan “poseer, utilizar, beneficiarse y transferir la tierra”,

 一失足成千古恨

 O lo que es lo mismo: Un paso en falso hace deplorable una vida. En China Deng Xiaoping, líder de 1978 hasta los años noventa, marcó el camino del Partido Comunista: Prueba primero, y aplícalo lentamente. Nada queda al azar, y un estudio concienzudo es el sine qua non de todas las medidas. Se tratan de unas líneas maestras que tomarán forma durante una década con objetivo de potenciar el PIB e impulsar el crecimiento para 2020.

 A pesar de la mayor libertad y de permitir el cambio de divisa, pasará tiempo hasta que todo el territorio nacional las adapte. De momento se pone en marcha la Zona Piloto de Libre Comercio de Shanghái (SPFTZ) que permite el mercado privado en ciertos sectores, o la fijación de precios según dicte el mercado.

 Aún permanece como tabú la diversidad cultural, latente e inconstante como los Ojos del Guadiana. Conflictos como el del Tíbet, que es una herida abierta en una sociedad en la que se impone la unificación. De hecho, la democracia sigue estando pendiente, tanto por demandas internas como externas, pero no ha habido cambios a nivel político importantes que indiquen  que el régimen abandone su papel de órgano omnipotente.

 En la línea de Deng, queda ver si estos cambios sellados por Xin Junping logran que continúe el crecimiento, se estabilice la pirámide demográfica, consolida la demanda interna para no depender de los ajustados presupuestos de fuera, dé libertad –siempre bajo su mirada atenta- a los mercados, y consiga credibilidad y confianza internacional. Se trata de una nueva etapa económica, levemente social, y nada política. Por el momento.

Aunque oficialmente soy Yuan Yuan, en mi día a día se impone Susana. Soy de origen alicantino, con rasgos asiáticos y una mente abierta y curiosa. Aspiro a ser periodista, a comunicar y a transmitir la compleja realidad desde la humildad de quien no lo sabe todo, pero tiene la voluntad de intentarlo. Inquieta, conciliadora y sociable, pienso que todos podemos aportar lo mejor de nosotros con respeto y educación. Nadie nace sabiendo, pero sí con ganas de aprender, de crecer y de ampliar fronteras. Me interesa todo, pero especialmente los temas sociales y culturales. Mi letrero, si tuviera, sería «en construcción».

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