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El 15-M y el Movimiento del Girasol: ¿Almas gemelas?

Cuando pensamos en las antípodas de España, siempre nos viene a la cabeza Nueva Zelanda. Sin embargo, después de haber estado viviendo en Taiwán tres años, creo que el término “antípodas” también podría, o debería, connotar un cierto grado de significados simbólicos colectivos. Las antípodas “simbólicas” deberían ser dos lugares separados por una gran distancia, en los que por azar o por la complejidad de las relaciones humanas fruto de las estructuras económicas y políticas, comparten narrativas o sucesos históricos muy similares. En ese caso, si tuviéramos que preguntarnos cuáles son las antípodas “simbólicas” de España, sin ninguna duda, diría que es Taiwán.

Durante mi estancia en Taiwán, siempre me fascinó la gran similitud entre las historias de España y la Isla “Hermosa”, especialmente después del año 1949. La historia contemporánea de ambos países ha estado marcada por el resultado de una guerra civil. En el caso español, una guerra entre el gobierno Republicano y los sectores golpistas del general Franco en 1936-1939, y en Taiwán, una guerra civil liberada en territorio chino entre las fuerzas del Kuomintang (中國國民黨) y el Partido Comunista Chino(中國共産黨) entre 1927 y 1950, que a su vez tuvieron que luchar contra las fuerzas coloniales japonesas. Dos eventos históricos que tuvieron enormes consecuencias en el desarrollo de ambas sociedades y de sus sistemas políticos y socioeconómicos. Ambos países sufrieron terribles dictaduras que finalizaron, en parte, debido a presiones domesticas e internacionales. Como dato curioso, por allá los años 60, ambos regímenes, a pesar de la distancia, estuvieron conectados por una fina conexión cultural fruto del ascenso de la popularidad de la cantante de folklore de origen español Marisol, que causó un gran furor entre los 15000 espectadores del concierto que dio el 4 de Abril de 1966 en el China Stadium de Taipei. Según mi profesor taiwanés de relaciones internacionales, Marisol despertó el interés por la cultura hispánica y la lengua española entre algunos de sus seguidores, incluyendo él mismo.

Tanto España como Taiwán experimentaron transiciones democráticas que resultaron en la creación de sistemas políticos bipartidistas. En España, el “turnismo” político bipartidista fue hegemonizado por el Partido Socialista Obrero Español y el Partido Popular desde 1982, mientras que en Taiwán, el “turnismo” político estuvo controlado por el tradicional partido del régimen de Chiang Kai-Shek (蔣中正), el Kuomintang (中國國民黨), y el DPP (民主進步黨), que obtuvo su primera elección presidencial en el año 2000 bajo la presidencia de Chen Shui Bian (陳水扁). Paradójicamente, el DPP, salvando las distancias, podría compartir puntos en común con el PSOE. Especialmente porque ambas fuerzas políticas se postularon como fuerzas de cambio político y de renovación durante la fase de transición democrática.

Sin embargo, lo que realmente es fascinante de las historias “paralelas” de España y Taiwán es el similar resultado del desarrollo de sus sistemas políticos durante los últimos 5 años, que fruto de la mala gestión socio-económica, de la corrupción estructural doméstica y de las presiones regionales externas y del capitalismo internacional, desembocaron en la aparición de movimientos ciudadanos que intentaron crear un contrapoder, en el que la sociedad civil se postuló como eje y agente de cambio político. En un 15 de Mayo de 2011, las plazas de las principales ciudades de España vivieron la aparición del 15-M. Bajo los lemas “No nos representan”, “Lo llaman democracia y no lo es” o “Juventud sin futuro”, las plazas se llenaron de indignación ciudadana. Desde la explosión del 15-M, cómo sostiene Juan Carlos Monedero, “la política española no volvió a ser la misma”.

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A 10.869 kilómetros de distancia, en 2014, Taiwán vio el surgimiento del “Movimiento del Girasol” (太陽花學運). La noche del 18 de marzo de 2014, un grupo de estudiantes ocupó el Yuan Legislativo en Taipei, la capital de Taiwán. El Yuan Legislativo es el órgano político representativo que podría considerarse el “parlamento” de Taiwán. Al igual que el 15-M, el Movimiento del Girasol supuso un punto de inflexión para la política taiwanesa y para la generación de jóvenes que hasta aquel entonces se había posicionado en la periferia de la acción política.

La irrupción del 15-M y del Movimiento del Girasol fue fruto de la combinación de diferentes componentes: la situación doméstica de ambos países, la relación de España y Taiwán con fuerzas regionales, la Unión Europea y China respectivamente, y las estructuras del capitalismo global.

En lo doméstico, ambos movimientos sociales manifestaron un gran descontento con sus élites políticas. Tanto el 15-M, como el Movimiento del Girasol mostraron un gran nivel de escepticismo y profunda desconfianza hacía sus élites. En las plazas españolas, los lemas “No nos representan” y “Lo llaman democracia pero no lo es” son claros ejemplos de este sentimiento. En Taipei, los manifestantes se quejaron de la falta de transparencia del Gobierno taiwanés a la hora de negociar con China el tratado comercial CSSTA (海峽兩岸服務貿易協議), al que lo describieron como “una caja negra”, debido a la poca información existente sobre dicho tratado. Ambos movimientos sociales manifestaron la falta de democracia en sus respectivos países. Tanto el 15-M, como el Movimiento del Girasol reclamaron más niveles de democracia participativa debido a los límites y deficiencias demostrados por la democracia representativa liberal. En cierta manera, el 15-M y el Movimiento de Girasol pusieron encima de la mesa la posibilidad de la creación de un nuevo de sistema de representación política basado en la participación directa ciudadana. Como diría Juan Carlos Monedero, ambos movimientos se situaron en punto de inflexión histórico entre” lo viejo que no termina de marcharse y lo nuevo que no termina de llegar”.

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La rampante corrupción y la situación precaria de los más jóvenes, también fueron factores vitales para que tanto los jóvenes españoles, como los taiwaneses salieran a manifestarse en contra de sus gobiernos. El comienzo de las políticas de austeridad del PSOE generaron desempleo e indignación entre la juventud española, mientras que el freno del desarrollo económico en Taiwán junto a un seguido de ineficaces políticas económicas implementadas por el gobierno del presidente Ma Ying-jeou (馬英九) causaron el malestar general entre la generación de jóvenes taiwaneses, que después de graduarse de la universidad han visto como cada vez es más difícil encontrar un trabajo estable y que proporcione un salario digno.

Ambos movimientos sociales también estuvieron influenciados por la relación de sus respectivos estados con estructuras y poderes regionales. En el caso del 15-M, la austeridad promovida por el PSOE para contentar a la Unión Europea fue un factor decisivo, mientras que el Movimiento del Girasol fue una respuesta en contra del tratado comercial CSSTA (海峽兩岸服務貿易協議) con China, que según muchos críticos puede poner en riesgo la autonomía política de la isla. Es interesante apreciar como ambos movimientos sociales, también reclamaban más soberanía nacional. En el caso de Taiwán, el CSSTA se percibió como un atentado contra la soberanía nacional taiwanesa, mientras que el 15-M crítico las políticas de austeridad procedentes de la Unión Europea e implementadas por el PSOE, ya que ponían en peligro la soberanía nacional del estado español.

Las estructuras internacionales del sistema capitalista también influyeron en el surgimiento de ambos movimientos sociales. Se podría considerar que tanto el 15-M, como el Movimiento del girasol, según diría Giovanni Arrighi, fueron “movimientos anti-sistémicos”, ya que en cierta medida también se opusieron a la opresión y a las desigualdades generadas por sistema-mundo capitalista.

Las consecuencias del auge del 15-M y del Movimiento del Girasol en el desarrollo de los sistemas políticos español y taiwanés han sido muy similares. Ambos movimientos sociales crearon un escenario político que facilitó el auge de nuevas fuerzas políticas. En España, Podemos surgió de la indignación del 15-M, mientras que un conjunto de políticos independientes como el alcalde de Taipei, Ko Wen-Je (柯文哲) y nuevos partidos políticos como el New Power Political Party (時代力量), el partido social democrático Taiwanés (SDP) ( 社會民主黨), entre otros, crearon un terremoto en la escena política taiwanesa. No tanto por una masiva obtención de votos en las elecciones Legislativas de 2016, en las que el New Power Party obtuvo cinco escaños en el Yuan Legislativo, sino por dar voz a movimientos sociales subalternos (movimientos feministas, colectivos de LGTB, etc.) que hasta aquel habían permanecido en la periferia de las instituciones públicas taiwanesas a pesar de su tradicional acción política en la sociedad civil. Es interesante que ambos movimientos sociales generaran fuerzas políticas que se afianzaron como las “terceras fuerzas políticas”. En el caso de Taiwán, los nuevos partidos políticos originados del Movimiento del Girasol se denominaron explícitamente como “la tercera fuerza” (第三勢力).

Tanto el 15-M como el Movimiento del Girasol fueron eventos políticos desestabilizadores que contribuyeron a la socialización política de las generaciones más jóvenes, reactivando así la actividad política entre un gran número de estudiantes, y devolviendo la esperanza a una parte de la generación adulta. Ambos eventos también contribuyeron a un cambio en la cultura política del sector más joven de las poblaciones de ambos países. Cómo me comentó un estudiante de ciencia política de la National Chengchi University, “antes en Taiwán, estaba mal visto estar involucrado en política, la política era percibida como algo sucio, ya que la generación de nuestros padres tuvieron que sufrir la dictadura, sin embargo, después del Movimiento del Girasol, mis compañeros de clase hablan más de política y algunos de ellos están involucrados en diferentes movimientos sociales”.

No hay duda de que a pesar de la distancia entre Taiwán y España, el 15-M y el Movimiento del Girasol comparten muchas similitudes. Ambos supusieron un punto de inflexión, un soplo de aire fresco en sistemas políticos sumergidos en sus propias crisis fruto de sus singularidades locales y de las estructuras regionales y globales. Es fascinante como dos movimientos surgidos en distintas partes del globo terráqueo comparten narrativas y procesos políticos muy similares. Quizás ambos movimientos sociales y sus respectivas fuerzas políticas resultantes, podrían aprender de sus experiencias colectivas. Quizás Podemos podría mirar hacia Taipei, o los políticos de la “tercera fuerza” Taiwanesa analizar las experiencias municipalistas de los ayuntamientos “del cambio”. Quizás un dialogo entre ambas experiencias políticas podría contribuir a la eliminación de discursos y formulas políticas eurocéntricas. En cualquier caso, yo me sigo preguntando: ¿Son el 15-M y el Movimiento del Girasol almas gemelas?

Ferrán Pérez 安風龍

Graduado de Asia Oriental por la Universidad Autónoma de Barcelona. Vivió 3 años en Taiwán,donde obtuvo sus estudios de máster en estudios de Asia Pacifico en la National Chengchi University. Actualmente es estudiante de doctorado de relaciones internacionales, seguridad y gobernanza global en la Universidad de Sussex en el Reino Unido. Su principal área de investigación se centra en la producción de teoría de relaciones internacionales en Asia Oriental y en los movimientos sociales de Asia Oriental.