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Hong Kong decide su futuro en un mar de incertidumbre

 

Una joven estudiante protesta durante la manifestación de Occupy Central en 2014. Foto: South China Morning Post

Nada nuevo se espera que suceda bajo el sol del Parque Tarmar, en el distrito de Almirantazgo de Hong Kong, donde se ubica la oficina del Jefe Ejecutivo, a partir del próximo mes de marzo. Pero algo ha empezado a cambiar en el Comité Electoral, el órgano encargado de elegir el máximo mandatario de la excolonia británica. Los movimientos prodemocráticos consiguieron más de 300 representantes de los 1.200 que conforman el órgano. Una mayoría insuficiente para decidir nada, incluso para proponer un candidato, pero al menos útil para bloquear la reelección del último mandatario, Leung Chun-yin.

Peticiones de sufragio universal

Una pequeña victoria en un mar de decepciones, a tenor de las esperanzas de que 2017 tuvieran lugar las primeras elecciones con sufragio universal 20 años después de la devolución de Hong Kong a China. Es de hecho lo que reza la Ley Básica, la  Constitución de la excolonia británica aprobada en su día por Londres y Pekín. En su artículo 45 se fija que ‘el fin último es la elección del Jefe Ejecutivo por sufragio universal tras una nominación realizada por un comité representativo’.

Esta posibilidad fue, sin embargo, cortada de raíz en 2004 por el único organismo encargado de interpretar la ley máxima: el Congreso Nacional del Pueblo (CNP) de la República Popular de China. Su decisión fue que  los candidatos propuestos (de 2 a 3)  tenían que ser aprobados por Pekín y posteriormente sometidos a votación por un órgano compuesto por 1.200 delegados electorales.

Joshua Wong, líder de las protesgas estudiantiles de Hong Kong. Foto: xianguo.com

Oleada de protestas

En 2014, ante la presión provocada por los movimientos prodemocráticos, el CNP volvió a reafirmarse en su decisión, echando más combustible a un fuego que nunca paró de arder. Las manifestaciones esporádicas dieron lugar a la denominada Revolución de los Paraguas, encabezadas por el movimiento Occupy Central, y las demandas de Hong Kong dieron la vuelta al mundo gracias al activismo de un joven estudiante llamado Joshua Wong.

Aunque el sistema electoral y los órganos de representación quedaron intactos, la actividad política de la excolonia dio un claro vuelco que se antojaría revulsivo: en primer lugar, la estrategia de los movimientos prodemocráticos e independentistas se encaminó a conseguir una mejor representación allá donde sí podían ser decisivos: los órganos legislativos, mientras que Pekín dejaba cada día más de lado al Jefe Ejecutivo Leung Chun-yin, a quien le achacaban que hubiera sido incapaz de mantener la seguridad en las calles.

Juramentos invalidados

Este caldo de cultivo tuvo un vuelco importante el pasado mes de septiembre durante las últimas elecciones legislativas, en las que seis diputados localistas obtuvieron representación parlamentaria, entre ellos, el activista Sixtus “Baggio” Leung y Yau Wai-ching, cuyos juramentos en el cargo fueron invalidados posteriormente por Pekín, una decisión que ha llevado al órgano legislativo de la excolonia a una situación de bloqueo legislativo hasta que no se vuelvan a celebrar elecciones parciales.

Protestas estudiantiles durante 2014, bautizadas con el nombre de ‘revolución de los paraguas’. Foto: Xinhua

Cuatro candidatos

Y de aquellas aguas, estos lodos. Ahora toca elegir un nuevo Jefe Ejecutivo siguiendo la ley de Pekín. Como era de esperar, los 4 candidatos en liza en estos momentos son todos ellos defensores del estatus quo. A un lado está Woo Kwok-hing vicepresidente de la Corte de Apelaciones, el mismo organismo que acaba de rechazar la petición de amparo de los dos diputados ‘díscolos’.

En segundo lugar, Regina IP Lau Suk-yee, miembro del Partido del Pueblo de Hong Kong, la candidata más acorde con el mandato imperativo de China. Finalmente, la pugna entre dos miembros del gobierno,  John Tsang, el actual secretario financiero del Gobierno, y Carrie Lam, la primera secretaria del actual Ejecutivo, quienes encarnan la dicotomía entre el defensor del libre mercado y la partidaria de una mayor redistribución de la riqueza.

Cuatro candidatos que son, a ojos de China, demasiados, con lo que cabría esperar que al menos uno de ellos sea forzado a apearse de la carrera electoral. John Tsang y Carrie Lam, acaparadores de la mayoría de las quinielas, ya han recibido la autorización de Pekín para abandonar sus actuales cargos, con lo que su continuidad está asegurada. Los ojos están, precisamente, en la candidata más acorde al Partido Comunista de China, Regia IP, que, sin embargo, hasta la fecha no ha dado el brazo a torcer.

El nuevo Jefe Ejecutivo tendrá que ser un líder sólido capaz de mantener al mismo tiempo la los lazos con Pekín y dar cabida a las demandas de democracia participativa. Con el parlamento inoperativo y el cerrojo de Pekín en un año decisivo (en octubre está previsto que se celebre el   XIX Congreso del Partido Comunista de China),  a Hong Kong se le acaban las balas, por ello la elección de un representante a la altura de las circunstancias podría ser su última vía de escape ante un problema enquistado sin vías de solución pacífica.

Periodista y politólogo de formación, siempre encuentro algo de tiempo para escribir sobre uno de mis temas preferidos: China y Extremo Oriente. Gran amante de la cultura oriental, con el corazón dividido entre Barcelona y Shanghai. Escribo sobre China y otros mercados emergentes en mi blog: www.alotroladodelbric.wordpress.com

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