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Las Chinas dentro de China

La encrucijada uigur de Xinjiang

Xinjiang es una de las regiones más vitales para China, así como uno de sus mayores quebraderos de cabeza.

La Región Autónoma Uigur de Xinjiang ( 新疆维吾尔自治区, en chino y شىنجاڭ ئۇيغۇر ئاپتونوم رايونى, en uigur) es el territorio situado más al oeste de China. También es uno de los más extensos, ya que ocupa aproximadamente una sexta parte de la superficie total del país. Para hacernos una idea, su superficie total es similar a la de Irán. Su geografía se puede dividir en dos cuencas, la de Dzungaria (norte) y la de Tarim (sur), separadas por una cadena montañosa. Sin embargo, sólo un 10% del territorio total es apto para el establecimiento de comunidades humanas. Su capital es Urumqi.

Una cuarta parte del perímetro fronterizo de China corresponde a esta región. En efecto, limita con Rusia, Mongolia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Pakistán y Afganistán. Además, dentro de China limita con Gansu, Qinghai y la Región Autónoma del Tíbet. Parte de la frontera la marcan las cordilleras de Karakorum, Kunlun y Tian Shan. También la constituye el enclave de Aksai Chin, perteneciente a Cachemira y anexionado a China a raíz de la guerra con la India de 1962.

Es un territorio poblado por uigures, un pueblo de origen túrquico que también vive en zonas de Kirguistán, Kazajistán y Uzbekistán. Hablan su propio idioma, el uigur, una lengua perteneciente al grupo túrquico de las lenguas altaicas. Asimismo, tienen su propia escritura, basada en la variante persa del alfabeto árabe. En cuanto a la religión, la mayoría de los uigures practican el Islam suní. Xinjiang es un crisol de culturas, ya que también alberga población de otras etnias como la manchú, la uzbeka o la kazaja, además de un porcentaje considerable de chinos de etnia han.

Xinjiang es una de las regiones de mayor importancia geopolítica para China: fue epicentro de la Ruta de la Seda. En efecto, era la primera parada de los mercaderes europeos de camino a Beijing. El esplandor del territorio se produjo en este contexto: se fundaron ciudades como Kashgar, una de las paradas más importantes del camino. Este punto era la confluencia entre los que iban o los que acababan de cruzar el desierto de Taklamakan, una de las etapas más peligrosas.

Parte antigua de Kashgar

Vista de la parte antigua de Kashgar, la segunda mayor ciudad de Xinjiang.

Su condición de frontera entre China y la URSS aumentó su importancia geopolítica en el siglo XX. Durante la Guerra Civil china, el norte de Xinjiang llegó a constituirse en la República Independiente del Turkestán Oriental. Los separatistas llegaron a gobernar Urumqi en coalición con el Kuomintang, hasta la “liberación pacífica” de la región, negociada entre todas las partes. Sin embargo, la integración de Xinjiang a la República Popular china fue considerablemente convulsa.

La región vivió la guerra con la India y las consecuencias de la Revolución Cultural. Además, desde 1978 ha vivido un influjo migratorio constante de chinos de etnia han. Y esto no siempre ha tenido consecuencias positivas. En ocasiones, los uigures se han sentido discriminados en el ámbito laboral y educativo. Su lengua y su religión no siempre se han respetado. Además, las llegada masiva de chinos han ha cambiado la fisonomía de sus ciudades. En lugares como Kashgar, el barrio antiguo acusa la falta de mantenimiento mientras se construyen amplias avenidas modernas. El malestar entre los uigures ha ido creciendo por estos motivos.

Por otro lado, desde los atentados del 11-S de 2001 el PPCh aprovechó la “guerra contra el terrorismo” para luchar contra el separatismo uigur. La estrategia fue vincular el movimiento al extremismo islamista. La situación estalló con la revuelta de 2009 en Urumqi, la peor desde la de la plaza Tiananmen. Fue la mayor expresión del descontento generalizado entre los uigures. También fue entonces cuando el independentismo uigur se hizo más conocido a nivel internacional.

Como consecuencia, el Partido Islámico del Turquestán Oriental está catalogado como organización terrorista internacional. El grupo se ha caracterizado por su actividad al lado de Estado Islámico en Siria, bajo las órdenes del Comandante Supremo Ibrahim Manour. En 2017 controlaban Jisr al Shogur, un enclave de la provincia siria de Idlib en el que han desplegado a entre 15.000 y 20.000 personas. Sin embargo, no se le conocen otras acciones destacadas a nivel internacional.

En territorio chino, en cambio, su acción más destacada fue el ataque a la estación de Kunming (Yunnan), el 1 de marzo de 2014. Murieron 33 personas en un ataque que China enseguida comparó con los ataques del 11-S. La policía mató a 4 de los supuestos implicados en el acto. Posteriormente hubo 3 detenciones tras una campaña de vigilancia por toda la provincia. La vigilancia y represión sobre esta etnia aumentaron considerablemente después de los atentados.

Se monitorizaron las comunicaciones de los uigures y se restringió su salida al extranjero. Además, ha habido incontables detenciones y enfrentamientos entre policía y ciudadanos. El ejemplo más destacado fue la condena a Ilham Tohti, profesor de la Universidad de las Nacionalidades de Beijing, a cadena perpetua. El profesor, condenado por “separatismo”, siempre defendió la coexistencia pacífica entre chinos han y uigures.

Ilham Tohti

Ilham Tohti, profesor universitario condenado a cadena perpetua por su lucha por los derechos de los uigures.

Por todo esto, la gestión china del conflicto en Xinjiang es cuestionada a nivel internacional. Y es que en 2017 las restricciones durante el Ramadán, llegando a prohibir el ayuno de cuadros del Partido y gente que “cobre un sueldo del Estado”. También se ha prohibido que los menores de edad vayan a las mezquitas a rezar. Asimismo, los enfrentamientos con la policía y las detenciones o desapariciones son frecuentes.

Por otro lado, la situación de los uigures fuera de Xinjiang no es mucho mejor. De vez en cuando salen noticias sobre los problemas que tienen en otros países, quienes llegan a deportarlos. Por ejemplo, la policía egipcia detuvo y expulsó a unos 30 ciudadanos de la región en julio. Mientras tanto, este grupo étnico se organiza como puede en el exilio, a través de organizaciones como World Uyghur Congress, liderada por Dolkun Isa.

 

Uigures protestando contra la represión en Xinjiang.

Uigures exiliados se manifiestan contra la represión en Xinjiang.

El conflicto de Xinjiang es, junto al Tíbet, el mayor quebradero de cabeza para China. Y su resolución depende únicamente de las políticas del PCCh hacia minorías étnicas. Si no logra integrarlas respetando su diferencia, el conflicto seguirá enquistado durante años.

Anna Ferrer

Anna Ferrer Gil (Les Borges Blanques, 1990). Licenciada en Historia (Universitat de Barcelona, 2012) y Máster en Estudios de China y Japón: Mundo Contemporáneo (Universitat Oberta de Catalunya, 2016), llegó aquí por accidente: no decidió especializarse en Historia Contemporánea de China hasta el tercer curso de la licenciatura. No obstante, su vocación tardía no le ha impedido ser la autora de los primeros trabajos en lengua catalana sobre la Revolución Cultural en el Tíbet y estudiar chino. ¿Por qué? Simplemente no pudo dejar escapar algo tan fascinante. Y, como no hay reto pequeño, ahora aterriza en Yuanfang Magazine con su propia sección, “Las Chinas dentro de China”. Es editora de la sección “Ideas”.

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