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Protestas contra la energía nuclear en Taiwán

El movimiento contra la energía nuclear en Taiwán tiene 30 años de historia

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El pasado 11 de Marzo de 2017, con motivo de la conmemoración anual del accidente nuclear de Fukushima, se celebraron marchas contra la energía nuclear en diferentes ciudades taiwanesas – Taipei, Taitung y Kaoshiung-. Diferentes colectivos de la sociedad civil exigieron a las autoridades que los ciudadanos taiwaneses  pudieran ser más partícipes del proceso de decisión de la gestión de los desechos nucleares en Taiwán.

El movimiento contra la energía nuclear en Taiwán tiene 30 años de historia, a pesar de que éste se revigorizó después del incidente de la central nuclear de Fukushima en 2011.

Como sostiene Wei , “el movimiento contra la energía nuclear ha constituido uno de los movimientos sociales más importantes de la historia de la democratización de Taiwán. Su desarrollo continua influenciando la política taiwanesa”.

En los años 80, los habitantes del pueblo de Gongliao comenzaron a desconfiar de las “bondades” de la futura construcción de la nueva planta nuclear. Éstos estaban preocupados por las posibles expropiaciones ilegales que el gobierno taiwanés iba a llevar a cabo para poder construir dicha planta. Además, el levantamiento de la central nuclear también suponía una gran amenaza para la economía local basada en la pesca. Como consecuencia, los habitantes de Gongliao comenzaron un círculo de protestas en contra de la construcción de la planta en dicha localidad.

Una década más tarde, la tribu Yami, que tradicionalmente ha residido en la remota  Isla de la Orquídea, se manifestó en contra de la compañía energética Taiwan Power Company, debido a que ésta decidió – bajo la idea de “no en mi patio trasero”- trasladar los residuos nucleares generados en la gran Isla de Taiwán  a la pequeña isla habitada por los Yami.  El traslado de los desechos tóxicos a la isla puso en peligro la forma de vida de la tribu, ya que la consecuente contaminación amenazó gravemente las cosechas que tradicionalmente habían ayudado al pueblo Yami a mantener un estilo de vida autónomo y autosuficiente.

Según Marsh y Lin, durante las protestas protagonizadas por los Yami, “éstos pidieron el aborto de la construcción de la segunda fase del vertedero nuclear, la suspensión del transporte de desechos nucleares de Taiwán a la isla y que se cerrara el almacén de vertidos nucleares.” Sin embargo, a pesar de las protestas, el almacenamiento de vertidos nucleares no se detuvo.

Después del grave accidente nuclear de la central de Dai-Chi en Fukushima en 2011, las protestas contra la energía nuclear en Taiwán volvieron a situarse en el centro de interés de la sociedad civil. A pesar de que estados como Alemania y Japón anunciaron el cierre de plantas nucleares como consecuencia del peligro latente que éstas conllevan, el gobierno de Taiwán decidió no seguir los pasos de sus homólogos alemanes y japoneses. El reelegido presidente Ma Ying-Yeou decidió seguir con los planes de apertura de la Cuarta Central Nuclear en el distrito de Gongliao en New Taipei City.

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En el año 2014, un mes después del surgimiento del Movimiento del Girasol, el movimiento social contra la energía nuclear organizó una manifestación en Taipei que reunió a unas 50.000 personas. Muchas de ellas alegaron que el uso de energía nuclear en Taiwán no era seguro debido a los desastres naturales que la isla suele experimentar- terremotos, tifones-. Según el artículo publicado por Michael Cole en el The Diplomat, “la Agencia Central De Meteorología de Taiwan (Central Weather Bureau), cuya labor, entre otras, es la detección de actividad sísmica, manifestó que la isla experimenta una media de 2200 terremotos al año, de los cuales 200 pueden ser sentidos por la población. Las estadísticas, publicadas, sostienen que Taiwán ha experimentado 96 terremotos catastróficos desde 1900. En setiembre de 1999, 2415 persones fallecieron como consecuencia de una devastador terremoto de 7.3”.

Sin embargo, a diferencia de otros años donde la afluencia de gente ha sido mucho mayor, las protestas contra la energía nuclear  que se celebraron el pasado 11 de marzo de 2017, no tuvieron tanto éxito.  Brian Hioe, sostiene que “quizás la poca afluencia se debe a que la sociedad taiwanesa está satisfecha con la promesa de la administración Tsai de conseguir un país sin energía nuclear en el año 2025”. Sin embargo, algunos protestantes coincidieron con el hecho de que Taiwán aún tiene que resolver el histórico problema de los residuos nucleares y su almacenamiento. Como Hioe comenta “aún existen almacenes de vertidos que fueron construidos sin el consentimiento de los residentes locales”. Un gran ejemplo de esto, suele ser el caso de la Isla de la Orquídea.

Es evidente que  Taiwán tiene que solventar el problema histórico del almacenamiento de desechos nucleares, especialmente en lugares como la Isla de la Orquídea. Por otro lado, para evitar otro accidente como el de Fukushima, es imperante que el gobierno taiwanés encuentre alternativas a la energía nuclear – dada la propensidad de la isla a sufrir terremotos con frecuencia, una escenario parecido al de Fukushima no es imposible-. Si la administración de Tsai se desvía de su promesa de convertir Taiwán en un país libre de energía nuclear, es muy probable que la sociedad civil siga manifestándose.

Fuentes:

https://muse.jhu.edu/article/465089/pdf

http://www.taipeitimes.com/News/front/archives/2012/10/22/2003545779

http://www.chinapost.com.tw/taiwan/national/national-news/2014/09/21/417622/Taiwans-Fourth.htm

https://www.pri.org/stories/2012-03-07/taiwans-nuclear-nightmare

 

Ferrán Pérez 安風龍

Graduado de Asia Oriental por la Universidad Autónoma de Barcelona. Vivió 3 años en Taiwán,donde obtuvo sus estudios de máster en estudios de Asia Pacifico en la National Chengchi University. Actualmente es estudiante de doctorado de relaciones internacionales, seguridad y gobernanza global en la Universidad de Sussex en el Reino Unido. Su principal área de investigación se centra en la producción de teoría de relaciones internacionales en Asia Oriental y en los movimientos sociales de Asia Oriental.