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¿Racismo de clase en Taiwán?

Los recientes incidentes de trabajadores inmigrantes así parece demostrarlo.

El racismo contra los inmigrantes está muy vivo en Taiwán. Los dos últimos incidentes racistas lo han evidenciado. Desafortunadamente, ambos sucesos apuntan a que, a pesar del incremento de la llegada de inmigrantes del sureste asiático a Taiwán, el racismo contra dicha comunidad es sistémico.

El primer suceso fue el asesinato del joven vietnamita de 27 años Nguyen Quoc Phi. Nguyen fue tiroteado nueve veces el pasado 31 de agosto por la policía. El asesinato del joven creó una gran controversia entre diferentes sectores de la sociedad civil taiwanesa, a pesar de que la policía denunció que el chico intentó robar un coche y atacó a los agentes de seguridad con piedras.

Previamente, Nguyen trabajó en una factoría taiwanesa de la que huyó para vivir sin documentación durante tres años para poder evitar la desorbitada suma de dinero que debía pagar a los intermediarios sin escrúpulos que le “ayudaron” a encontrar trabajo en Taiwán. La familia de Nguyen cree que las circunstancias de su muerte fueron más que sospechosas ya que la grabación ofrecida por la policía no demostró el tiroteo. Además, los familiares comentaron que Nguyen no sabía conducir a pesar de que fue acusado de intento de robo de un automóvil. La policía, sin embargo, se defendió de las acusaciones de la familia, sugiriendo que el joven de 27 años supuso una amenaza, y que por lo tanto tuvieron que requerir el uso de la fuerza.

En el pasado, hubo casos en los que la policía taiwanesa manipuló o destruyó grabaciones de sus acciones para evitar ser acusados judicialmente.  La semana pasada aparecieron unas grabaciones indignantes en las que los servicios de emergencia  no ofrecieron ayuda médica a Nguyen después de que esté fuera tiroteado, mientras que atendían a los cuerpos de seguridad del gobierno que habían sido heridos después de intentar contener a Nguyen.

El segundo incidente que ha sido ignorado por la prensa taiwanesa y que apareció en la indonesia, es el caso de un grupo de pescadores indonesios que fueron mantenidos como esclavos por empresarios de Kaoshiung en el sur de Taiwán. Dicho grupo de ciudadanos indonesios recibía un salario de entre 300 y 500 dólares americanos al mes por 48 horas semanales, muy por debajo del salario mínimo mensual de 930 dólares por 40 horas semanales estipulado por la ley. Además, estos trabajadores fueron forzados a vivir en condiciones de miseria, viviendo en habitaciones diminutas sin luz solar. Diecinueve personas fueron arrestadas por conexiones con redes de trata de personas de Indonesia, Filipinas, Tanzania y Vietnam. Esto no es un caso aislado. Ha habido más casos de pescadores inmigrantes trabajando en condiciones de esclavitud. Por ejemplo, el año pasado el cuerpo de un pescador indonesio fue hallado en alta mar después de que éste fuera apalizado por su patrón.

Ambos incidentes ilustran la situación de miseria de muchos trabajadores inmigrantes en Taiwán y la discriminación que éstos sufren, a pesar de la gran población de inmigrantes que reside en la isla de Formosa. Según el censo, de 23 millones de habitantes que tiene Taiwán, hay 160.000 inmigrantes pescadores y 587.000 trabajadores inmigrantes. Las estadísticas muestran que una gran mayoría de trabajadores inmigrantes trabajan como trabajadores domésticos. No obstante, un gran número también trabaja en el sector industrial.

El gran impacto de los trabajadores inmigrantes se puede observar en las estadísticas que muestran como uno de cada 10 estudiantes de educación preescolar y primaria son hijos de madres no taiwanesas. La administración de Tsai ha utilizado estos cambios demográficos para crear una distinción entre Taiwán y China y poder legitimar su nueva política exterior dirigida hacia el sureste asiático acuñada como “New Southbound Policy”, cuyo objetivo es la disminución de la dependencia de Taiwán hacía China continental. Por otro lado, la administración de Tsai también ha buscado forjar alianzas con los estados del sudeste asiático para contrarrestar la amenaza de China. Sin embargo, desafortunadamente, el gobierno taiwanés no ha adoptado medidas para mejorar la situación de los trabajadores inmigrantes en Taiwán, evidenciando así un alto grado de hipocresía que daña la imagen de Taiwán en el sudeste asiático.

A pesar de los esfuerzos de algunos grupos de la sociedad civil taiwanesa, como por ejemplo, la Asociación internacional de trabajadores taiwaneses (TIWA) y grupos de trabajadores inmigrantes, para cambiar las leyes de contratación en Taiwán que dejan los trabajadores inmigrantes a la merced de las severas cuotas que éstos tienen que pagar a los intermediarios, las reformas legales promovidas por el gobierno taiwanés no han contribuido a la mejora de la situación de los trabajadores inmigrantes, justificando que las necesidades del mercado justifican la existencia de los intermediarios.

Además, las leyes de ciudadanía para las madres inmigrantes dejan a éstas a la merced de la situación de sus maridos, incluso en situaciones graves que suponen un gran peligro para sus vidas. Esto se ha demostrado en algunos casos de violencia doméstica en los que estas mujeres y sus hijos se han encontrado en un limbo legal. Por otro lado, respecto a la política exterior, la administración de Tsai se ha negado a tomar medidas para solucionar la mala conducta de algunas compañías taiwanesas en el sudeste asiático. El caso de la fábrica de Formosa Plastics en Vietnam, cuyos vertidos produjeron el desastre ecológico más grande de la historia de Vietnam es un claro ejemplo.

El maltrato que reciben algunos trabajadores del sudeste asiático no es algo puntal en Taiwán. Se podría decir que dicha situación también se ha reproducido en otros países de Asia Oriental. Los trabajadores inmigrantes también han sufrido experiencias similares en Hong Kong. Según algunas estadísticas, muchos de estos trabajadores duermen en lavabos, almacenes o balcones. Un reciente estudio publicado en Corea del Sur, mostró que dos tercios de las mujeres inmigrantes que viven en dicho país asiático viven en refugios improvisados, como por ejemplo, contenedores o invernaderos. Además, tres de cada 4 mujeres trabajan 50 horas semanales y sólo tienen dos días festivos al mes.

Los trabajadores inmigrantes en China han comenzado a llenar los puestos de trabajo precarios, dónde son forzados a trabajar en condiciones peligrosas con salarios extremadamente bajos. Por otro lado, originalmente, en Japón no existía una gran población de trabajadores inmigrantes debido a la arraigada xenofobia que existe en la sociedad japonesa. Recientemente, el país nipón ha abierto las puertas a los trabajadores inmigrantes debido a la alta tasa de envejecimiento de la población japonesa y la decreciente natalidad que sufre el país.

La llegada de trabajadores inmigrantes a los países de Asia Oriental para cubrir trabajos domésticos se debe al rápido crecimiento de la población anciana y el declive de la natalidad. Esta tendencia demográfica la comparten países como Taiwán, Hong Kong, Corea del Sur, Japón y China, así que se podría decir que dicha tendencia está arraigando en los países capitalistas de Asia Oriental. Desafortunadamente, debido a la situación asimétrica que existe en la economía global entre los países del sudeste asiático y los de Asia oriental, estos últimos utilizan a los primeros para la explotación de sus recursos y su mano de obra barata. Además, dicha explotación también se combina con niveles de racismo hacía las comunidades de ciudadanos del sudeste asiático.

Recientemente, el comentador Lin Liqing señaló en Facebook que desafortunadamente, muchas de las respuestas mediáticas sobre el incidente de Nguyen Quoc Phi han sido promovidas por un nacionalismo reaccionario que ha intentado defender la mala conducta de Taiwán . En muchas ocasiones, los estallidos nacionalistas han buscado tapar problemas sociales que confrontan los inmigrantes y no los taiwaneses. Por ejemplo, dichas voces reaccionarias suelen apoyar la autoridad moral de la policía taiwanesa, a pesar de la existencia de vídeos que ponen en cuestión algunas de sus acciones, alegando que los trabajadores taiwaneses deberían tener preferencia o que las condiciones laborales que viven los trabajadores inmigrantes en Taiwán evitan que no se hable de la marginalización de Taiwán en la comunidad internacional. Otros justifican la explotación de los trabajadores inmigrantes diciendo que éstos tienen mejores salarios que en sus países de origen. También hay voces que señalan que muchos de estos trabajadores hubieran sido asesinados por la policía en sus países.

Por lo menos, miembros de la Taiwan International Workers’ Association (TIWA) y el abogado activista Handy Chiu del New Power Party han ayudado a la familia de Nguyen con todos los procesos legales de repatriación, y han utilizado el incidente para pedir mayores reformas legales para mejorar la situación de los inmigrantes en Taiwán. Sin embargo, el camino para la mejora de las condiciones de los trabajadores inmigrantes en Asia oriental será muy largo. Es posible que se necesite un profundo cambio de los valores sociales de los individuos que constituyen dichas sociedades.

 

 

New Bloom Magazine (破土)

La revista New Bloom (破土) es una publicación online taiwanesa que nació durante el Movimiento del Girasol en 2014. La revista fue creada por el taiwanés-americano Brian Hioe (丘琦欣) con el objetivo de debatir la política taiwanesa y de la región de Asia Pacifico desde un punto de vista crítico e internacionalista. Los colaboradores de la revista son un grupo de estudiantes y activistas de Estados Unidos y Taiwán.

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