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Campamentos de verano para padres e hijos, la última moda en China

Mucho más que un viaje de estudios

Xie Ling, natural de Shanghai, acaba de finalizar el curso escolar, pero antes de tomarse un descanso su madre ya le ha organizado la agenda de las próximas semanas. Un campamento de verano en Toronto, donde además de perfeccionar su inglés repasará matemáticas y otras asignaturas curriculares y visitas a universidades. El paquete incluye desplazamiento, clases y todo tipo de actividades con otros chicos de su edad a los que los padres han enviado a esa suerte de ‘ostracismo estudiantil’. Todo ello por un ‘módico’ precio de 32.000 yuanes, unos  4.000  euros por alumno.

Un grupo de alumnos chinos toma un descanso durante una estancia en Estados Unidos. Foto: Ctrip

Cada vez son más los chinos que envían a sus hijos a estudiar al extranjero, no tanto para buscarles una ocupación en los meses estivales como para procurarles un complemento curricular con el que puedan competir para hacerse con una buena plaza en un instituto o en la universidad. En un país obsesionado por las clases particulares y marcado por la altísima competitividad estudiantil, las estancias en el extranjero, especialmente en países como Canadá, Australia y Estados Unidos, se ven en un principio como una oportunidad más para ampliar las posibilidades educativas y laborales en el futuro. Sin embargo, la generalización de este ‘complemento voluntario’  y la amplia demanda acaba convirtiendo a este complemento académico en una obligación que en la práctica no todos pueden costear.

Desde Los Ángeles hasta Vancouver

La oferta es tan amplia como dinero se esté dispuesto a pagar. Por ejemplo, un viaje de unos 20 días por las principales ciudades canadienses: Montreal, Toronto y Vancouver, con clases de inglés y excursiones a los campus universitarios, cuesta unos 6.000 euros, con alojamiento, eso sí, en casas particulares. Por un precio similar los alumnos pueden embarcarse en un viaje a Washington, Nueva York, Los Ángeles y San Francisco, con visitas al Centro de Ciencias de California y estancias y clases de idioma, geografía, biología y matemáticas. Las agencias ofrecen incluso una estancia en el campus de la Universidad Harvard con cursos específicos durante dos semanas por unos 4.000 euros.

Las estancias incluyen salidas culturales y actividades deportivas. Foto: Ctrip

Aunque existen numerosas empresas que compiten por hacerse hueco en este suculento pastel, Ctrip se lleva la mayoría de la cuota de mercado. La compañía con base en Shanghai tiene una facturación de miles de millones de dólares y es una de las 200 mejores multinacionales asiáticas según la revista Forbes. Se estima que emplea a más de 30.000 empleados por toda China y su cartera de clientes alcanza millones de usuarios, la mayoría procedentes de las grandes metrópolis del gigante asiático.

Los programas incluyen estancias en campus universitarios. Foto: Ctrip

Más que un viaje de estudios

Aunque el motivo principal de estas estancias es puramente lúdico y educativo, a nadie se le escapa que a la larga estas prácticas pueden ser una oportunidad para tomar un primer contacto con un país extranjero en el que residir en el futuro. Según el rotativo de Hong Kong South China Morning Post, en 2015 el 90% de los visados de inversión en Australia fueron concedidos a ciudadanos chinos, una tendencia que también se da en otros países como Canadá o Estados Unidos. Las estancias de estudios suelen ser un primer contacto con un país al que el estudiante puede volver a viajar para completar su formación con un postgrado. Por otra parte, los padres que viajan con sus hijos también pueden aprovechar el primer contacto para buscar inversiones inmobiliarias en países occidentales. Un valor seguro que puede servirles de llave para una futura estancia quizás no tan corta. Cuando preguntamos a la madre de Xie Ling si le gustaría regresar a Canadá, afirma sin tapujos que su mayor deseo sería ‘comprarse allí una bonita casa’. Aunque no quiere entrar en detalles, admite que en su reciente viaje ya ha tomado nota de ‘posibles inversiones’. Eso sí, no lo tendrá nada fácil. Además de los trámites de visado, deberá afrontar las últimas restricciones impuestas por Pekín para quienes deseen adquirir una propiedad fuera del país. Por ejemplo: el límite de pago de  50.000$ (o el equivalente en cualquier moneda extranjera) por persona y año.

Periodista y politólogo de formación, siempre encuentro algo de tiempo para escribir sobre uno de mis temas preferidos: China y Extremo Oriente. Gran amante de la cultura oriental, con el corazón dividido entre Barcelona y Shanghai. Escribo sobre China y otros mercados emergentes en mi blog: www.alotroladodelbric.wordpress.com

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