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China enfría su mercado inmobiliario

Comprar una vivienda se ha convertido en una pesadilla para millones de chinos, especialmente aquellos que residen en las grandes ciudades, debido a los precios imposibles del mercado inmobiliario. Por eso el Gobierno está dispuesto a ponerse manos a la obra con un doble propósito: evitar la excesiva subida de precios y echar agua al fuego de un mercado sobrecalentado que puede estallar en cualquier momento.

En abril de 2010 entró en vigor la llamado guo shi tiao, una prohibición según la cual cada familia sólo podía adquirir una vivienda. La medida, implementada inicialmente en la capital, pronto se extendió a los principales núcleos urbanos de China, como Shanghai, Guangzhou, Tianjin, o Nanjing, y años más tarde pasaría a convertirse en un requisito extendido a todas las urbes del país.

Promoción inmobiliaria en Nanjing
Foto: China Daily

Para poner en práctica esta restricción, el Gobierno chino limitó desde un primer momento la compra de una segunda vivienda, encareciendo los requisitos de acceso a las familias que ya fueran propietarias, como el aumento del precio de la entrada (hasta un 50%) o los tipos de interés.

Sin embargo, muchas parejas encontraron la manera de darle la vuelta a la prohibición por la vía civil. Se divorciaban legalmente (aunque no de facto) para evitar pagar más por una segunda casa.

Pekín advirtió que el importante aumento en el número de divorcios, especialmente los que tenían lugar en grandes ciudades, tenían en realidad un fin oculto: el de conseguir hacerse con una segunda vivienda.

Por eso, desde finales del año pasado, el Banco Central de China ha decidido tomar cartas en el asunto penalizando los requisitos financieros a todas aquellas parejas que decidan divorciarse hasta un año después de haber firmado una hipoteca.

Bloque de viviendas en Beijing. Foto: China.org.cn

La medida es especialmente draconiana, ya que no solo corta de raíz la ‘rebaja’ para adquirir una segunda vivienda, sino que además se encarecen las amortizaciones de aquellas que ya tengan hipotecadas. Es decir, por el mero hecho de divorciarse, los hipotecados se verán obligados a pagar más por su vivienda, quieran o no quieran hacerse con otra.

Además de las restricciones a la demanda, Pekín también está dispuesto a cortar por los sano en la oferta.

Según la agencia de noticias Xinhua, esta primavera el Gobierno chino ha instado a 15 portales de internet sobre empresas inmobiliarias a ‘suavizar’ los reclamos publicitarios demasiado agresivos.

En concreto, el Gobierno no ve con buenos ojos que las empresas inmobiliarias instiguen a sus futuros clientes a conseguir ‘buenos retornos de inversión’ o ‘buen feng shui’, so pretexto que estos anuncios acaben generando un fuerte clima de especulación de la vivienda que dispare todavía más el metro cuadrado de lugares donde ni quiera se ha empezado a construir.

“Las grandes ciudades solo representan de un 5 a un 7 % del total del mercado de inmobiliario de pisos en propiedad –afirma el director de inversiones chinas de Standard and Poors Seb Lewis a la cadena CNBC, con lo que lo más probable es que el Gobierno redoble sus esfuerzos para enfriar ese mercado. Esperemos que no sea demasiado tarde.

Periodista y politólogo de formación, siempre encuentro algo de tiempo para escribir sobre uno de mis temas preferidos: China y Extremo Oriente. Gran amante de la cultura oriental, con el corazón dividido entre Barcelona y Shanghai. Escribo sobre China y otros mercados emergentes en mi blog: www.alotroladodelbric.wordpress.com