Lo último

Entrevista a Jason Y. Ng (1ª parte)

El pasado viernes 31 de marzo el abogado, escritor, columnista y activista canadiense de origen hongkonés Jason Y. Ng, estuvo en Barcelona para impartir la conferencia “Hong Kong bajo el paraguas: situación actual”. Ng es autor del primer libro en inglés sobre el Movimiento de los Paraguas de Hong Kong, Umbrellas in Bloom (2016), y participó activamente en las protestas. Tras la conferencia, y gracias a Mercè Blasco de Hong-Konnection, pudimos hacerle una entrevista de la que hoy publicamos la primera parte:

¿Qué es Hong Kong y qué significa ser hongkonés?

Es una pregunta complicada. Hong Kong es una antigua colonia británica. Lo fue durante 155 años hasta su devolución a China en 1997. Yo siempre uso la metáfora de que Hong Kong es un hijo adoptivo, un bebé abandonado por sus padres biológicos chinos y adoptado por unos padres occidentales que cuando llega a la adolescencia es devuelto a sus progenitores. Y el darse cuenta de que no tiene nada en común con ellos, ni en cultura ni en temas ideológicos, le resulta chocante. El pueblo de Hong Kong, como colectivo, sufre este choque que le provoca un conflicto de identidad. Creo que es esto lo que significa ser hongkonés

Sus padres emigraron de Taishan, en la provincia de Guandong, a Hong Kong, y de allí a  Canadá, ¿tuvo que ver con la devolución de Hong Kong?

Sí, fue por la devolución. Las negociaciones entre el Reino Unido y China para dicha devolución comenzaron en los años setenta y provocaron mucha preocupación, ya que era el punto más álgido de la Guerra Fría y nadie quería tener nada que ver con los comunistas o con el comunismo. Mucha gente en Hong Kong, de hecho todos los que eran capaces de hacerlo, se marcharon. Mi familia decidió mudarse a Canadá en los ochenta.

¿Por qué decidió usted volver a Hong Kong?

Bien. Dejé Hong Kong cuando era adolescente, por lo que no pasé tiempo de mi vida adulta allí. Quería redescubrir el lugar que conocí de niño, qué había cambiado en veinte años, por eso decidí volver. En aquel momento trabajaba como abogado en Nueva York, así que me trasladé. Todo era muy diferente. Por ejemplo, ayer al visitar la Sagrada Familia me pareció mucho más pequeña, aún siendo muy grande, que la primera vez que la visité en 1990. Sentí lo mismo cuando volví a Hong Kong, todo parecía muy muy pequeño a pesar de ser grande al mismo tiempo, con mucha más gente o el aeropuerto diez veces el antiguo. Al nacer allí conocía la cultura local muy bien y el vivir fuera veinte años me dio perspectiva. En resumen, poder ver Hong Kong por dentro y por fuera a la vez. Esto me permitió como escritor, escribir sobre Hong Kong en un contexto tridimensional.

¿Qué opinión tiene su familia sobre la situación actual de Hong  Kong?

Es una buena pregunta. La noche de la ceremonia de devolución, 30 de junio de 1997, cuando la bandera de China sustituyó a la del Reino Unido, fue decepcionante, nada pasó, todo seguía igual. Quizás nos preocupamos demasiado, quizás habíamos reaccionado de forma exagerada y no habíamos confiado lo suficiente en Pekín. Puede que hubiéramos dejado Hong Kong sin razón, porque la transición fue muy suave. Pero creo que ahora la gente empieza a sentir el verdadero impacto de aquello. Cuando le explico a la gente en que consiste la devolución, les digo que no pasó en 1997, está pasando ahora. Nosotros, por primera vez, estamos experimentado el impacto real, con la erosión de libertades y todo lo malo que ha pasado, un cúmulo de situaciones derivadas de la devolución a China.

Tung Chee-Hwa dimitió antes de terminar su mandato, Donald Tsang estuvo rodeado de controversias y CY Leung no supo gestionar las protestas del Movimiento de los paraguas, ¿qué le espera a Carrie Lam?

Creo que se encuentra un Hong Kong muy muy difícil y muy diferente del de CY Leung, Donald Tsang o Tung Chee-Hwa. Un Hong Kong muy polarizado, con opiniones muy marcadas por parte de los que apoyan al gobierno o los que se oponen al mismo. También tiene que hacer frente a una nueva generación de políticos, gente muy joven, algo que no existió antes. En las épocas de sus predecesores los políticos tenían entre cuarenta y sesenta años. Ahora ha entrado un grupo de gente joven con una manera diferente de pensar, y también con una agenda política diferente. Será complicado para ella.

En los últimos meses ha habido reuniones entre activistas hongkoneses y taiwaneses, ¿nota últimamente más apoyo desde Taiwán?

El Movimiento de los Paraguas está fuertemente inspirado por el Movimiento Girasol que tuvo lugar en marzo, unos meses antes. Vemos a los taiwaneses como aliados cercanos porque tenemos los mismos problemas políticos. Los jóvenes políticos hongkoneses tienen fuertes lazos con sus homólogos taiwaneses y viajan a menudo a Taiwán. Allí toman lecciones, viven experiencias. En definitiva somos más fuertes juntos y el apoyo de Taiwán significa mucho para el pueblo hongkonés.

Ha hablado en su conferencia sobre los activistas que ondean la bandera británica, y que esto principalmente es para molestar al gobierno chino. Bajo su perspectiva habiendo nacido en el Hong Kong británico ¿qué piensa sobre aquella época en la que tampoco había una democracia plena?

Recuerdo cuando era niño en Hong Kong que éramos considerados ciudadanos de segunda clase. Todas las posiciones importantes del gobierno eran para los británicos. Todas las posiciones de mando en las empresas punteras, desde el presidente hasta los principales ejecutivos, estaban ocupadas también por británicos. Iban a clubes muy exclusivos, a las carreras de caballos o vivían en grandes casas mientras el resto de la población lo hacía en pisos pequeños. Había mucha tensión por la desigualdad reinante. Pero incluso en aquel contexto si uno trabajaba duro podía cambiar su vida, sacar a su familia de la pobreza o estudiando conseguir un buen trabajo, mejor que el de sus padres. En cambio ahora los jóvenes lo tienen difícil para conseguir un trabajo mejor por muy duro que estudien. Es todo muy diferente.

Guardar

Guardar

Guardar

Cinéfilo, comiquero y viajero nacido en Valencia en 1977, estudió dirección cinematográfica en la escuela Bande à Part de Barcelona, ciudad en la que reside en la actualidad. Lo que comenzó como interés por Japón y, posteriormente China, ha ido creciendo hasta abarcar la práctica totalidad del continente asiático al que ha viajado con frecuencia desde 2006. Asiduo a festivales de cine como Sitges o Vic, plasma sus reseñas de películas en el blog Asia-Cine. Sus intereses abarcan desde los mencionados al inicio hasta la geografía, geopolítica, historia, cultura y lenguas del mundo.

Últimas entradas deJohn Prskalo (ver todo)