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Kuala Lumpur. Más allá de las Torres Petronas.

Sin duda las Torres Petronas son un símbolo de Kuala Lumpur pero...hay mucho más

Hace poco más de 8 meses que me trasladé a vivir a Kuala Lumpur, una ciudad de poco más de un millón y medio de habitantes conocida por ser la capital de Malasia y por sus deslumbrantes Torres Petronas.

Kuala Lumpur, como la mayoría de ciudades del Sudeste Asiático, se caracteriza por ser una ciudad caótica y con grandes contrastes. En ella, conviven tres etnias bien diferenciadas que fácilmente pueden reconocerse paseando por sus calles. Malasios musulmanes, malasios chinos y malasios indios, cada uno con sus creencias y religiones, la convierten en una ciudad con una gran riqueza multicultural.

En los últimos años, Kuala Lumpur ha sufrido un gran cambio físico. Ha dejado atrás las grandes barriadas de casas bajas por altos edificios residenciales y de oficinas que dibujan el Skyline actual de la ciudad. Moverse por Kuala Lumpur es relativamente sencillo. Existe un transporte público que, aunque no satisface las necesidades actuales de sus habitantes, podríamos definir como económico y eficiente.

En 2016, se estima que Malasia recibió más de 26 millones de turistas, cifra que se espera que siga aumentando en los próximos años. Kuala Lumpur se ha convertido junto a Singapur en un hub de entrada al Sudeste asiático y son muchos los turistas que aprovechan para descubrirla durante dos o tres días. Todo aquel que la visita hace una parada casi obligatoria a las Torres Petronas, el símbolo de la ciudad. Éstas, que fueron los edificios más altos del mundo entre 1998 y 2003, tienen 88 pisos y una altura de 452 metros que hacen que prácticamente se visualicen desde cualquier punto de la ciudad.

Otro punto emblemático son las Batu Caves o las Cuevas de Batu, uno de los templos hindúes más populares fuera de la India. Éstas se encuentran a unos 15 kilómetros al norte de Kuala Lumpur y se puede llegar a ellas en transporte público. Una gran estatua dorada dedicada al dios Murugan da la bienvenida a todos los turistas y devotos. Al santuario se accede a través de una larga escalinata que suele estar repleta de monos con ansias de coger las pertinencias de todo turista despistado.

De regreso al centro de Kuala Lumpur, os recomiendo visitar Chinatown, el barrio chino de la ciudad. En la conocida calle Petaling, se encuentran pequeños puestecillos de ropa y accesorios, en su mayoría, de imitación. A unos cinco minutos andando de la misma, se encuentra el mercado central, un edificio construido en 1888 y en el cual pueden encontrarse batiks, piezas artesanales, obras de arte y recuerdos de Malasia en su conjunto. Recordad que como en el resto de países del Sudeste Asiático, el regateo es una práctica habitual. Así que no dudéis en solicitar una rebaja al precio inicial de compra.

Kuala Lumpur dispone de algunos parques y zonas verdes en el centro de la ciudad. Mi punto favorito son los Jardines del Lago, los cuales se encuentran a unos minutos de KL Sentral. En él, se encuentra, como bien indica su nombre, un largo, jardines de diseño, un parque infantil, fuentes, esculturas y un parque de mariposas. Perfecto para todo aquel que quiera relajarse o disfrutar de un día de picnic en compañía de familia o amigos.

Si disponéis de tiempo, os recomiendo visitar la Plaza de la Independencia conocida como Merdeka Square y la Mezquita Nacional de Malasia o Masjid Negara, la cual puede albergar más de 15.000 fieles.

Finalmente, para todos aquellos interesados en descubrir la ciudad de noche, os recomiendo visitar alguno de los numerosos rooftops que hay repartidos por la ciudad. Uno de los más conocidos es el Heli Louge Bar, un antiguo helipuerto desde el cual puede contemplarse un bonito atardecer junto a la silueta de las torres Petronas.

En este artículo os he querido dar una pequeña pincelada de la ciudad que a día de hoy considero mi casa. Aun me quedan muchos rincones por descubrir de la ciudad y Malasia en su conjunto por lo que os invito a seguir descubriéndolos conmigo en próximos artículos.

 

Judith Bote

Judith Bote (Figueres, 1990) Me gradué en Administración y Dirección de Empresas y realicé un máster en Comercio Internacional y Mercados Emergentes. Tras vivir dos años en Yakarta (Indonesia) me considero una apasionada del Sudeste Asiático, sus paisajes y su cultura. Recién llegada a Kuala Lumpur (Malasia), espero transmitiros toda la belleza que esconde esta parte del globo. Os animo a que leáis Huellas Asiáticas, mi blog personal.

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