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La explosión del volcán Krakatoa

El mítico volcán Krakatoa, situado entre las islas de Java y Sumatra

Hace cerca de dos meses, el volcán Agung, situado en la conocida isla de Bali, provocó el desalojo de cerca de 100.000 personas y el cierre del aeropuerto de la isla, dado el peligro inminente de erupción del mismo. A día de hoy, el volcán sigue expulsando nubes de cenizas haciendo que la zona se mantenga en alerta.

Indonesia, situada en el denominado anillo de fuego del Pacífico, se caracteriza por su actividad sísmica y volcánica y es que, cerca de 130 de sus más de 400 volcanes siguen en activo. Dichas características hacen que el país haya vivido una de las mayores catástrofes naturales de la historia y de la cual me gustaría hablaros hoy, la explosión del volcán Krakatoa.

El 27 de agosto de 1883, el volcán Krakatoa, situado entre las islas de Java y Sumatra, explotó con tal fuerza que su sonido pudo oírse a 4.700km de distancia. Sus cenizas se convirtieron en fuegos artificiales de más de 80km de altitud, provocando devastadoras consecuencias. Un centenar de poblaciones desaparecieron y más de 36.000 personas fueron arrolladas por olas gigantescas provocadas por la explosión. La isla del Krakatoa desapareció y en 1927, nació, tras pequeñas erupciones, un nuevo volcán, el llamado Anak Krakatoa, lo que significa en indonesio, el hijo del Krakatoa.

Visitar la zona del Krakatoa me despertaba un gran interés, así que decidí organizar un viaje de dos días desde Yakarta para ver las consecuencias de la explosión que causó grandes cambios en la geología del país. Un viernes por la noche, un grupo de 5 amigos emprendimos rumbo a Carita, una ciudad costera a unos 150km de la capital y en la cual pasaríamos la primera noche. Esperábamos que el trayecto fuera de unas 4 horas, pero se convirtieron en cerca de 6 dado el denso tráfico que encontramos para salir de la ciudad. A lo largo de todo el trayecto encontramos gran cantidad de socavones y es que, el estado de las carreteras en Indonesia sigue siendo muy deficiente. La ciudad de Carita no tiene un gran atractivo turístico por lo que no recomiendo invertir muchas horas en ella. En nuestro caso, la utilizamos de puente para al día siguiente coger un barco e ir a las islas del Krakatoa. Una vez allí, descubrimos la belleza de la flora y la fauna del lugar. Los colores de su vegetación y sus exóticas siluetas hacían que mis ojos tuvieran la suerte de contemplar lo indescriptible.

Tras más de hora y media caminando entre abundante vegetación, volvimos a coger el barco hacia el Anak Krakatoa, donde pasaríamos nuestra segunda noche. Estábamos prácticamente solos en la isla por lo que pudimos pasearnos y bañarnos con total tranquilidad. Entrada la tarde, decidimos subir los 300 metros de altitud que tiene el volcán. La subida fue muy fácil. Una vez en la cima, pudimos ver pequeñas humaredas constantes que salían de su cráter y tocamos su caliente tierra y es que el volcán, sigue con una gran actividad. Es más, cada año experimenta un crecimiento medio de más de 5 metros de altitud y son muchos los expertos que pronostican una explosión parecida a la de su padre, el antiguo volcán Krakatoa. La última erupción del pequeño Krakatoa se registra en 2014 y se pronostican réplicas cada cinco años aproximadamente.

Esa noche tuvimos la suerte de poder dormir en tiendas de campaña en la misma falda del volcán. Para mí, la experiencia fue única. Nuestros guías nos prepararon una cena deliciosa al lado de una hoguera frente al mar. Creo que el cielo estrellado de esa noche no se me va a olvidar nunca. En su conjunto, fue una gran experiencia.

Al día siguiente, nos levantamos para ver el amanecer desde la cima del volcán. El pequeño paseo matinal mereció la pena para poder contemplar de nuevo las vistas a las islas de alrededor. Tras otro baño refrescante emprendimos nuestro viaje de vuelta a nuestra querida Yakarta.

Judith Bote

Judith Bote (Figueres, 1990) Me gradué en Administración y Dirección de Empresas y realicé un máster en Comercio Internacional y Mercados Emergentes. Tras vivir dos años en Yakarta (Indonesia) me considero una apasionada del Sudeste Asiático, sus paisajes y su cultura. Recién llegada a Kuala Lumpur (Malasia), espero transmitiros toda la belleza que esconde esta parte del globo. Os animo a que leáis Huellas Asiáticas, mi blog personal.

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