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La otra Yakarta

Para muchos, Yakarta es tan solo un lugar de paso para ir a la conocida isla de Bali. Para otros, es la capital de Indonesia y para muchos otros, es una ciudad caótica, sucia y con un tráfico horrible. Para mí, Yakarta es mucho más que eso. Es la ciudad en la que he vivido durante dos años y de la cual os quiero hablar en mi primera colaboración con Yuanfang.

Me llamo Judith Bote y por sorpresas inesperadas de la vida, un buen día me mudé a Yakarta. Me acuerdo perfectamente de mis primeros días en la ciudad. Todo era nuevo y desconocido para mí. Nunca antes había estado en Asia y poco sabía de Indonesia, su gente y su cultura. Había leído algún blog pero pocas eran las cosas buenas que se decían en ellos. Traté de llegar sin prejuicios a fin de explorar por mí misma la ciudad que algunos calificaban de horrenda y, sin duda, es lo mejor que pude hacer. No os puedo mentir y tratar de mostraros una ciudad idílica cuando no lo es, pero espero, con este artículo, trasmitiros cómo la ven mis ojos.

El Gran Durian, denominada así por los locales, dada la presencia de esta fruta tropical característica por su olor y en semejanza a la Gran manzana neoyorkina, es conocida por ser una de las ciudades con peor tráfico del mundo. Con una red de transporte público casi inexistente, más de 10 millones de habitantes y cerca de 30 millones sumando su área metropolitana, conviven día a día con largos atascos que han pasado a formar parte del paisaje de la ciudad. La palabra macet, tráfico en bahasa indonesia, es una de las primeras palabras que aprendes cuando llegas a la ciudad.

A pesar de haber sido colonia holandesa durante más de 300 años, la ciudad conserva muy pocos edificios que reflejan su historia. La mayoría, se ubican alrededor de Taman Fatahillah, una pequeña plaza con edificios blancos de estilo colonial que cuenta con el actual museo de historia de la ciudad, antiguo Ayuntamiento y sede de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales. La plaza destaca por el elevado número de bicicletas que pueden verse en ella. Allí, se encuentran jóvenes estudiantes, interesados en hablar con los extranjeros, los bules para los indonesios. Con la excusa de mejorar su inglés, les piden una fotografía, como si de personajes públicos se tratase para luego compartirlo con orgullo en sus redes sociales. Esto es algo muy común en Indonesia que muy seguro vas a experimentar si viajas al país. Tras un buen reportaje fotográfico, os recomiendo hacer una parada al Café Batavia, una cafetería de principios del siglo XIX que te traslada a la época colonial, cuando la ciudad era llamada Batavia. De ahí, el nombre del mismo.

Del centro histórico, nos trasladamos a la mezquita Istiqlal, la más grande del Sudeste Asiático y la tercera del mundo, después de La Meca y La Medina en Arabia Saudita, la cual puede acoger hasta 120.000 fieles durante la oración del viernes. Frente a la mezquita, se encuentra la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, de estilo neogótico que cuenta con un pequeño jardín en el interior. Recomiendo visitar ambos templos, uno enfrente del otro, y leer entre líneas el mensaje de armonía y convivencia de religiones que nos quiere transmitir.

Uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad es el Monumento Nacional, más conocido como MONAS. Construido en 1961, esta torre en forma de obelisco tiene 132 metros de altura y simboliza la lucha por la independencia de Indonesia. A su alrededor, hay una gran explanada llena de turistas, locales y vendedores ambulante. Es un lugar agradable para pasear, pero la falta de sombras hace que sean muy pocos los que decidan pasar mucho tiempo en ella.

El poder andar tranquilamente por la calle o pasear por un parque puede que sea de las cosas que más eché en falta en mis primeros meses. Salir a la calle y dar un paseo es algo que no puede concebirse en Yakarta. Hay gente que puede que me diga que no está de acuerdo. Y es verdad, poder se puede, pero para ello, hace falta esquivar motos, vendedores ambulantes de comida y algún que otro agujero. Los espacios verdes se sustituyen por grandes centros comerciales. En Yakarta se contabilizan más de 170 centros comerciales y es que, a los yakartianos, les gusta pasar allí su tiempo libre. Hay para todos los gustos y clases. Pasando por el Plaza Indonesia y sus tiendas de Chanel, Gucci o Versace hasta Thamrin City y sus prendas al más puro estilo local.

Yakarta no sería la misma sin sus millones de motos. Son muchos los habitantes que hacen uso de las moto-taxi, conocidas como ojeks. Coger una, puede ser toda una experiencia ya que lo más probable es que, entre atasco y atasco, algún local aproveche para saludarte y hacerte unas cuantas preguntas. Para mí, los ojeks eran mi transporte favorito, ya no sólo por evitar el tráfico sino por pasar por estrechas calles y descubrir pequeños rincones de la ciudad. También he disfrutado de momentos divertidos en los Bajajs, triciclos motorizados en su mayoría de color azul que, permiten moverte de un lado a otro de la ciudad de forma económica. Muy recomendable para todos aquellos interesados en conocer la cultura local.

 

Y finalmente, me gustaría hablar de una de las cosas más valiosas que tiene Yakarta e Indonesia en general, su gente. Su hospitalidad, cercanía, amabilidad y su sonrisa constante me cautivaron. Sus ganas de querer interactuar, a pesar de las limitaciones idiomáticas, me acercaron a una cultura muy dispar e interesante a la cual, a día de hoy, tengo verdadera estima. Estoy segura que muchos de los viajeros que hayan pasado por el país coincidirán conmigo.

A los que aún no habéis estado, espero que este artículo os anime a ello y sobretodo, que a todos os dé una otra visión de la desconocida Yakarta.

Judith Bote

Judith Bote (Figueres, 1990) Me gradué en Administración y Dirección de Empresas y realicé un máster en Comercio Internacional y Mercados Emergentes. Tras vivir dos años en Yakarta (Indonesia) me considero una apasionada del Sudeste Asiático, sus paisajes y su cultura. Recién llegada a Kuala Lumpur (Malasia), espero transmitiros toda la belleza que esconde esta parte del globo. Os animo a que leáis Huellas Asiáticas, mi blog personal.

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